Escrito por: ANTONIO PIPPO
Lo primero que se advirtió en la Asamblea General, que iba a tratar un tema picante, fue mucha gente. Obviamente todos los legisladores menos quienes andan de viaje o constipados por la humareda argentina-, periodistas hasta de la Hoja Parroquial de Sauce e invitados.
A todos los afectó una sensación de promiscuidad.
Después resaltó el altísimo registro vocal de la mayoría de los oradores, al parecer persuadidos de que si violan el micrófono, los parlantes y los oídos del resto de la humanidad, les darán la razón. Destacó Jorge Larrañaga (Alianza Nacional), con tono bien de guapo, no fuera que alguien dudase.
Y, claro, hay que ocuparse de los detalles, esa suerte de aportes personales, a veces inconscientes, a veces premeditados, que le ponen a la sesión un poco más de sal y pimienta.
Al respecto, usaré un recurso que, en literatura, Borges gastó hasta casi extinguirlo: la enumeración.
Germán Cardozo (Vamos Uruguay) lució una coqueta barba, trabajadita ella, que dijo haber tenido antes. ¡No me vendan ahora la idea de que con Pedrito están armando la izquierda del Partido Colorado!
Al entrar Julio María Sanguinetti (Foro Batllista) lo precedieron, enredadísimas, sus hirsutas cejas-, Washington Abdala fue a su encuentro; ambos armaron un lugarcito al medio donde cupo Guido Machado, también del Foro. Qué sé yo, me dio por pensar si la candidatura de Tabaré Viera no estará sufriendo un repentino sofocamiento.
José Mujica (Espacio 609) estuvo un largo rato hurgando en su bolso, concentrado como Carrasco después del sexto gol de Nacional. Me quedé sin saber qué buscaba: ¿refranes, cronograma de mateadas, o acaso un manual para ver dónde tiene Astori la marcha atrás?
José Amorín (Lista 15) apareció con su pinta de candidato medio destartalada; debe haber estado coordinando con Jorge, pobre.
Alberto Couriel (Espacio 609) discurseó desdeñando el micrófono, ese molesto instrumento que le debió acomodar, con enternecedora compasión de tía vieja, Víctor Semproni (Claveles Rojos).
La corbata de Carlos Enciso (Correntada Wilsonista) incomodó un poco por su color, entre el verde y el amarillo del semáforo de Avenida Italia y Bolivia.
Ah, Nin Novoa, ni un cortado chico. ¿Demasiados periodistas o austeridad republicana?
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