"Me salvó la muerte de Nibia"
«Cuando estaban pateándome en el suelo escucho una voz que dice ‘¡paren, paren, que no se nos vaya la mano como se nos fue con la muchacha el otro día!'», recuerda el maestro Carlos Morena, quien fuera torturado en el cuarto piso de Cárcel Central el 3 de julio de 1974, con quien dialogó LA REPUBLICA. «Ahí se para la paliza que había empezado feísima –yo ya estaba en el suelo–, pero por eso zafamos y nos salió barata, creo que lo que me salvó fue la muerte de ella», agrega. Morena fue detenido junto a otros estudiantes de magisterio, por haber firmado una carta que reclamaba mejoras en el Instituto Normal de Canelones. Su casa, además, fue asaltada «por 19 funcionarios de las Fuerzas Conjuntas», recuerda. La represión contra estos estudiantes de magisterio ocurrió pocos días después de la muerte de la profesora Nibia Sabalsagaray. En esas semanas no hubo en el Uruguay otra muerte de un militante político en dependencias militares o policiales. Decimos más: en 1974 no murió una sola mujer en prisión, salvo Nibia. No cabe dudas: «la muchacha» era Nibia Sabalsagaray. Tanto Morena, como el maestro Felipe Machín, están dispuestos a ir a la Justicia.
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