Alguien la mató

No tenía perfil suicida

Los amigos, familiares y amigos de Nibia Sabalsagary coinciden en que esta joven profesora, militante de la UJC en el sector universitario, no mostraba ningún perfil suicida. Al contrario era una persona alegre, apegada a lo mejor de la vida.

Además, en ese momento no estaba en la clandestinidad, aunque militaba contra la dictadura, como lo hacían la mayoría de los uruguayos que querían el retorno de la democracia, pero para el hoy general Dalmao, era «una subversiva», antes de comprobar si lo era o no lo era.

Nibia no portaba armas, no estaba escondida, la fueron a buscar donde residía. Pero se murió en una dependencia militar y nadie investigó nada.

Sabalsagaray era comunista y estaba preparada para soportar los tormentos, pero también sabía que el suicidio, como recurso de escape a una situación límite, no era bien vista por su partido y su entorno más próximo.

Por características personales, por razones filosóficas y políticas, Nibia no era una suicida en potencia, más cuando en 1974 lo normal, dentro de la anormalidad de la dictadura, fue que mucha gente fuera detenida, torturada y después liberada. Eso ella lo sabía.

Otra cosa era caer preso en 1975 o en 1977 donde el infierno fue el escenario principal de los detenidos por la dictadura. Se entraba al infierno y la salida, en el mejor de los casos, era ser procesado por diez años, pero no se lograba fácilmente la libertad. Otra cosa era 1974.

Alguien la mató; hay alguien que lo sabe.

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