
Al investigador, cada vez que le dicen que el “Presi” va para Canelones, se frota las manos y habla al Pocho, un viejo amigo del liceo.
- Pochito, ¿te visita Tabaré?
- Sí, viene esta semana por San Ramón y hay una barra que ya elaboró todas las reivindicaciones.
- ¿No me diga que van a protestar?
- Nada de eso, aquí no somos de prender fuego a los pastizales. Somos gente de trabajo, pero además tenemos una sorpresa.
- Diga…
- Al Presidente le van a regalar una vaca lechera, de esas de las buenas.
- ¿Y cómo se la lleva?
- Eso es problema de él, pero de San Ramón se va con la vaca al hombro.
- Esto no me lo pierdo, dijo Sherlock.
Sherlock solo siguió por televisión el Consejo de Ministros que se realizó en Rosario, pero ayer sábado entrevistó a un funcionario de la Presidencia que estuvo de cuerpo presente.
- ¿Cómo le fue por Rosario?, preguntó el investigador.
- Muy, pero muy bien. ¿Vio los volantes y el cartel pidiendo la reelección de Vázquez?
- Sí, la televisión mostró el cartel.
- Los volantes, le cuento, son cada día más.
- Me han dicho.
- ¿Escuchó al ministro de Defensa José Bayardi?
- Interesante discurso, pero un poco fogoso el hombre.
- Sí, a eso iba. ¿Le miró la cara del “Presi” mientras Bayardi hablaba?
- Parecía una estatua de mármol. Ni un gesto, ni un aplauso.
- Pero a la vez hubo un gesto fundamental. Fue cuando le dijo a Nin Novoa que le dijera a Bayardi que se le había terminado el tiempo, cosa que finalmente hizo.
- Eso no lo vi.
- Le digo más, a Vázquez le pareció que la primera parte del discurso no estuvo a tono con su idea del Nunca más y de la reconciliación nacional.
- ¿Leyó el libro de Martínez y Rótulo, “Los Soldados del General?, preguntó un vendedor de libros a Sherlock.
- Apasionante. Le digo que no avancé más de las primeras 30 páginas, porque hay que leer todo muy detenidamente.
- ¿Qué testimonio le impactó más?
- El del coronel Hugo Frigerio Herrán, que estaba siendo juzgado por estar vinculado al Partido Comunista.
- ¿Por qué?
-Mire, el tipo tenía los pantalones bien puestos.
- Cuente…
-Lo estaban juzgando, se jugaba la libertad, su honor militar y no aflojó en nada. Jamás dio un paso atrás. Llegó a decir que tenía una “clara admiración” por Lenin, Fidel Castro y Rodney Arismendi.
- Esta noche leo ese testimonio…
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