"La función del frentista no es quejarse, sino hacer"
El también dramaturgo y escritor dijo a LA REPUBLICA que a través de las Esquinas de la Cultura «la gente se expresa», y se reafirma la identidad de los barrios. De todas formas, para Rosencof «los barrios cantan y están llenos de color».
-¿Cuál es su visión sobre la gestión de la Intendencia?
Estos son tiempos muy convulsionados. A Ricardo el otro día le hicieron una entrevista y el periodista le preguntó: «¿Qué dice usted de Javier García, que está juntando firmas sobre el nuevo catastro?». Entonces Ricardo respondió: «Es interesante, pero sería mucho más interesante que junte firmas de aquellos que se ven beneficiados, porque tienen que pagar menos Contribución Inmobiliaria». Los que menos tenían pasaron a una categoría en que pagan lo mismo o menos, ese es el 60%, y eso forma parte de la gestión.
Pero en este momento, hagas lo que hagas, hay una agresividad en la oposición… que cuando tuvieron la oportunidad de gobernar no ejercieron para mejorar la situación de los que menos tienen.
Hubo que pagar, hoy las cuentas están equilibradas, nadie ignora los conflicto que tenemos en la Intendencia. Fijate que el otro día inauguraba una muestra (Shoa: Memoria y Legado del Holocausto) que no se pudo inaugurar, hubo una función de una obra española (Don Gil de las Calzas Verdes) que no se pudo dar. Hemos invertido y seguimos invirtiendo en contenedores para resolver el tema de la basura, permiten y dejan que la basura se acumule, hicimos la batalla de la basura y los pudimos barrer. No hubo en la calle una expresión como la que pronosticaban, y algunos deseaban que hubiera, de amontonamiento de basurales. A veces las cosas cuestan más y llevan más tiempo.
El lunes hubo un respaldo a la gestión municipal de parte de la Mesa Política del Frente Amplio, lo que es muy importante.
-Ehrlich dijo en la Mesa Política que estos conflictos, que tenían su expresión en Montevideo, son un ataque al proyecto de la fuerza política.
-Sin lugar a dudas, en este momento todos están oxigenando. Como Antón Pirulero, «cada cual que atienda su juego». Están jugando así, pero le están haciendo un daño muy grande al país, están llegando casi a la inestabilización, con un juez que llama a la prensa para que haga campaña para que los que no han firmado los acuerdos que hay que firmar los firmen.
Los tiroteos vienen de todos lados, pero tenés niños de los barrios más humildes del Interior que tienen una laptop en su casa, el índice de desocupación más baja que conoce el Uruguay en las últimas décadas -estamos en el 8%-, un ritmo de inversión que todos los días aparece alguien más que quiere invertir, ahora aparecen los portugueses para instalar una industria del papel en Rocha.
Hay situaciones que no son fáciles de resolver, Montevideo tiene las mismas calles que hace 40 años y tres o cuatro veces más vehículos, las calles tienen que aguantarlo eso, hay que repararlas… Se está en eso, la lucha entre el proyectil y la coraza.
-Pero también desde el propio Frente Amplio se ha cuestionado la gestión municipal. En el momento de los cambios de gabinete se dijo que había una cuestión de imagen. ¿La IMM tiene problemas para comunicar sus obras?
-Ahí está, no es una debilidad de gestión, sino de comunicación. Estamos tratando de mejorar la comunicación, no hemos aprovechado los recursos que tenemos, porque tenemos a los mejores periodistas, tenemos acceso a todos los medios, aunque la grosa patea en contra.
La campaña también pesa. Si es así como vos decís desde el FA, la función del frentista no es quejarse, sino hacer, y yo te diría que la del vecino también. Es una de las cosas que hemos logrado con el Presupuesto Participativo, hay cosas que están saliendo.
-Circuló la versión de que usted iba a formar parte de la Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad (CAP-L). ¿Eso es así?
-No, nunca dije que iba a formar parte de la CAP. Yo soy un tupa cimarrón y tengo hermanos de sangre, como el Pepe (Mujica), como el Ñato (Huidobro), como el viejo Julio (Marenales), como el inge Manera, como el (Henry) Engler, que tenemos mucho muerto en común por dentro, las mismas esperanzas de siempre y las mismas utopías de siempre. Por fuera.
«Los barrios cantan, están llenos de color»
-¿Cuál es la evaluación del Proyecto Esquinas de la Cultura?
-El proyecto Esquinas está marchando, hay 500 grupos esquineros, hay 50 locales, donde se desarrollan desde grupos de murga para niños, para tercera edad, para jóvenes (uno de esos grupos, de Bella Italia, se va para Alemania de gira). Hay grupos teatrales, talleres literarios, de un taller literario dirigido por Roy Berocay surgió el libro «El vals de la cordura y otros intentos», que es fantástico, cada uno terminó escribiendo un cuento. La gente se expresa, cambia, reafirma la personalidad del barrio, la identidad del barrio. Las Esquinas se convierten en centros de contención, la muchachada tiene donde ir, nacen grupos de cumbia, grupos de rock, nacen murgas, cuerdas de tambores como La Jacinta.
Además hay una escuela esquinera, donde preparamos gente para gestoría en los barrios, 500 alumnos hubo el año pasado. Ahí son profesores Roy Berocay, Tunda Prada, el «Pitufo» Lombardo.
Se van a crear, ya hay, teatros estables de barrio, todos en barrios periféricos (Cerro, La Teja, Barrio Municipal, Malvín y Peñarol).
Esa cosa que desapareció de Montevideo, que fue el boliche, el club social y deportivo, apuntamos en una dirección tan correcta que cuando trabajamos con la Facultad de Humanidades para que ellos hicieran un observatorio cultural en los asentamientos, el 62% de la gente pedía centros culturales, sociales y deportivos, porque no hay.
En algún tiempo ese papel lo cubrió el boliche, porque financiaba el tablado de la esquina, o de ahí se formaba el cuadro de fútbol, o algún club de barrio, todo eso se fue perdiendo.
El proyecto Esquinas recupera eso pero multiplicado, porque además los barrios cantan, están llenos de color, el que no lo ve es porque va con Ray Ban a ver los barrios.
-¿Cómo se forma una Esquina?
-La forman ellos, nosotros vamos a ayudar a su gestoría, a su organización para que tengan un centro cultural. Pero un grupo de rock en un barrio, de cumbia, una murga o una cuerda de tambores la hacen por cuenta propia, no están esperando que venga una subvención estatal o municipal para hacerlo. ¿Por qué? Porque el que tiene una canción para cantar la canta como sea, y los barrios cantan.
-¿Qué significa que Montevideo tenga un Museo de la Memoria?
-Pensá que hace seis meses Montevideo, Uruguay, no tenía Museo de la Memoria. Los grupos de apoyo jugaron un papel importantísimo, lo impulsamos, conseguimos la quinta de (Máximo) Santos, y se armó el museo. Vos entrás ahí y no te angustiás, no te deprimís, pero sí sentís la presencia de una historia reciente donde la resistencia fue el signo dominante. Ahí tenés desde los uniformes del Penal de Libertad hasta el concreto con que estaban tapados los restos del escribano Fernando Miranda. Cosas del exilio, de acá, objetos de plástico que se convertían en juguetes que los padres presos se los hacían llegar a los hijos. Es de una gran riqueza, y además es cultura.
Pero además es un parque, ahí se puede pasear, se puede caminar, correr, pueden ir los novios de la mano y los chiquilines jugar a la mancha. Se va a multiplicar ese museo, porque con el apoyo del Banco República se costeará la creación, en donde estaban las caballerizas del dictador Santos, de un teatro para niños, un teatro de títeres. También se va a reciclar la casa de muñecas que Santos había construido para la hija, donde están los viveros, se va a actualizar.
Todo eso se va a transformar en un museo que dice cosas y que canta, no es contra nadie, es por la memoria. La memoria es la primera barricada de la resistencia.
-Otro de los proyectos anunciados por la IMM es el Museo de las Migraciones. ¿En qué está ese proyecto?
-En donde era el Bazar Mitre va a ser el Bazar de las Culturas, ahí va a ir el Museo de las Migraciones, también va a ir el Departamento 20 del Ministerio de Relaciones Exteriores. Se hizo una prospección arquitectónica del departamento y se entra a licitar, las reparaciones que hay que hacer que no son muchas. En la planta baja va a ir una boutique con productos de todas las colectividades, en los pisos principales va a estar el Museo de las Migraciones, con una sala de proyección. Hay 22 congregaciones, asociaciones de inmigrantes vinculadas al museo, y la gestoría la hace Víctor Cunha.
Lo pensamos inaugurar, por lo menos en parte, este año. Vamos a tratar de conseguir dineros, que acá no abundan. Ya hemos conseguido de Islas Canarias que nos permiten hacer estas refacciones y el edificio lo hemos conseguido por canje por deuda por terrenos baldíos.
Es a dos puntas, los que vinieron y los que se van, ida y vuelta, las colectividades que están acá, que construyeron este país, nuestros padres, nuestros abuelas. Las primeras cartas, fotos, objetos que trajeron.
El día que lo inauguremos, la idea con Ricardo es cerrar 18 de Julio con un escenario al pie del monumento a Artigas, y poner kioscos para cada una de las colectividades, donde ofrezcan sus riquezas, los comestibles. Va a ser un museo vivo, activo.
-Este año se terminan las obras del Teatro Solís…
-Se terminan este año las obras del Solís, donde se inaugura una sala, la (Justino) Zavala Muniz para 300 localidades, un espacio de ensayo de la Comedia Nacional, otro espacio para la Filarmónica y, además, lo que era el viejo restaurante Aguila se va a reabrir otra vez.
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