Mateada, el Fusca y Manuela
En el marco del ciclo de mateadas del MPP, el senador José Mujica estuvo ayer con los vecinos del complejo de viviendas «3 de Abril», en la zona de Rincón del Cerro. Allí el jerarca se refirió a la corrupción del aparato administrativo del Estado, remarcando que «va a llevar mucho tiempo desarticular esas prácticas».
Si bien la convocatoria estaba prevista para las 18:00 horas, el líder del MPP arribó pasadas las 19:00 horas en su Fusca azul y acompañado de su perra Manuela, una mascota bastante particular: muy pequeña, «raza perro», y a la que le falta una pata. Entre el frío y el humo, no fueron muchas las personas que se acercaron al lugar. En su alocución, Mujica se refirió a varios temas, haciendo hincapié en los logros del gobierno y en los desafíos que tiene por delante. Mujica manifestó que «hay que tener memoria», indicando que cuando este gobierno asumió «había un millón de pobres, más de 100.000 indigentes, entre un 14 y 15% de desocupación y una deuda externa casi igual a la suma del PBI». Entre otras cosas resaltó la corrupción del aparato administrativo del Estado, remarcando que hemos ido «inflando el presupuesto y nos olvidamos que lo paga Juan Pueblo». Como forma de ilustrar esta situación, el ex ministro de Ganadería contó una anécdota del último viaje que compartió con el presidente Tabaré Vazquez. «Cuando estábamos en París, en la embajada uruguaya, viene una flaca alta y me dice: ‘Ministro, usted me tiene que firmar este papel porque yo estoy estudiando en Francia, yo hace 4 años que estoy estudiando acá, a mí me mandó el Ministerio de Ganadería'», dijo, agregando que «hasta el día de hoy los servicios del ministerio no pudieron averiguar qué estaba estudiando pero hacía cuatro años que le estábamos pagando el sueldo», expresó. El senador remarcó que la muchacha, si bien había sido acomodada por un ministro blanco, era votante de izquierda. «La condición humana anda por todas partes y lo peor es que nos va pudriendo como sociedad. Si yo tengo una teta pa’ prenderme me prendo, sino soy un gil, pero los verdaderos giles somos nosotros como pueblo que ahí la quedamos», señaló Mujica.
El jerarca remarcó que uno de los desafíos es desarticular estas prácticas, indicando que ello va a llevar mucho tiempo más. «No se arregla de un día para otro», dijo.
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