DESDE DIPUTADOS

Esas palabras: Plomo, sol, una cucarda y después

Sabía que el diccionario me salvaría. Porque yo quería entender, hallar el vocablo justo para definir, sin discusión, unos plenarios como el que anoche padecimos en la Cámara de Diputados. Esa palabra es plomo, claro que en su acepción figurada y familiar: «Persona o cosa pesada o molesta». Eso fue, ¿a qué negarlo?

Ahora bien, no es para que se sorprenda nadie, sobre todo si pensamos que la actividad parlamentaria, pese a las urgencias del país, recién se está desperezando. ¡Ya veremos en diciembre, hombre, ya veremos!

No obstante, hubo quienes se preocuparon por huir de ese ámbito plúmbeo, aportando su singularidad. Alfredo Asti (Asamblea Uruguay), por ejemplo, entró raudo y, de pronto, quedó petrificado a la mitad de la escalera de acceso; no era para menos: en ese momento Luis Lacalle Pou (Herrerismo) estaba hablando de administración municipal. Pensé que le iba a dar un soponcio, pero se repuso, aunque no lo acompañaba su amada computadora. En otra galaxia, Beatriz Argimón (Alianza Nacional) lució bellísima, aunque sorprendió por algo que colgaba de su pecho, al lado izquierdo, y que parecía una cucarda (debo haber visto mal). Jaime Trobo (Herrerismo) se arrimó molesto a los periodistas; no consigue que le den atención a su plausible idea de mayor difusión de «La cumparsita», tango al que ayudó a convertir en himno popular y cultural de la nación. Finalmente, en un escenario tan ecléctico, encegueció el enrulado cabello de Daniel García Pintos (Lista 15). No se tiñó. Dijo que la extensa exposición al sol se lo aclara naturalmente, cosa que le ocurrió el 14 de abril; eso sí, cada día se le nota más parecido a Iván Paulós.

También hubo otro tipo de circunstancias. José Amorín apareció brevemente, con la pinta de candidato sufrida pero intacta; alguien creyó ver a sus espaldas una sombra de ojos saltones. Carlos Signorelli (¿aún Foro Batllista?) llegó tarde, desconociéndose si pasó a comer un chivito o lo demoró la búsqueda de un nuevo refugio político.

Finalmente, y de nuevo gracias a la generosidad de la Mesa y a la gentileza impar de los funcionarios y funcionarias, los escribas bebieron, otra vez, un estimulante cortado largo. Pensándolo bien… claro, ¡si todavía no llegó la Rendición de Cuentas!

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje