Ramírez afirmó que pese a la derrota electoral, ganó el "partido de los principios"

"Triunfo ético" en octubre de 1999

En los últimos días, la necesidad de una autocrítica que explique el bajo rendimiento electoral a nivel nacional comenzó a ganar terreno en filas del nacionalismo. Como trasfondo, volvieron a manifestarse diferencias surgidas entre los líderes del Herrerismo Luis Alberto Lacalle y de Desafío Nacional Juan Andrés Ramírez.

En su informe, la Comisión Política de la Lista 903 advirtió que el perfil del Partido Nacional «se fue desdibujando en los últimos años», lo que provocó que el electorado «terminó eligiendo, ante dos partidos que parecían ser similares, por aquel que exhibió un candidato más aceptado o menos resistido».

El viernes, desde el semanario Patria, Lacalle rechazó «dar un paso al costado» e indicó que en abril de ’99 «dimos el paso adelante, con la mano tendida para invitar a quienes venían de competir en la interna, a que acompañaran a su partido, a nuestro partido, en octubre. Dimos todos los pasos posibles para que el Partido Nacional triunfara en 1999″. Agregó que «no fuimos nosotros los que faltamos al deber» y apuntó que «hoy se ensaya otro camino hacia nosotros ante el fracaso de los otros medios, todos». «Desde una autoridad que desconocemos, esgrimiendo nula legitimidad para hacerlo, se nos quiere correr con el poncho. Aquí está la respuesta. Daremos otro paso, otros pasos, pero siempre hacia adelante, mientras las fuerzas alcancen y los compañeros nos honren con su voto».

Ayer, en el Congreso de la Lista 903, el ministro de Trabajo, Alvaro Alonso, manifestó que «no hay ningún otro cuerpo de alzada de mayor envergadura que aquel que definitivamente laudó en forma terminante esta querella, que fue el pueblo nacionalista que no quiso votar al partido, y la ciudadanía que no quiso acompañarlo, dada la circunstancia de la candidatura que el partido tenía».

«Con esa contundente definición del problema que no permite dos análisis, o más de una explicación, mal podríamos volver a ingresar o habilitar a aquellos que pretendan ingresar a una supuesta reflexión autocrítica para ver dónde está la explicación», afirmó.

Para Alonso, la explicación de la derrota «está donde nosotros dijimos que estaba, a partir de lo que fue la explosiva expresión multitudinaria del electorado nacionalista; creemos que el tema no da para más».

«De ahora en adelante nos tenemos que preocupar de las ideas, de los problemas de la gente, de no cometer errores, para no volver a tropezar otra vez con la misma piedra, para que no volvamos a elegir mal, y que tengamos la capacidad entonces cuando llegue la oportunidad de elegir mejor», dijo Alonso.

Ramírez: «Me voy a corregir»

«Hemos dicho y lo he dicho yo muchas veces, que en octubre el partido sufrió una de sus peores derrotas, y me voy a corregir. Hace pocos días me llamó un caudillo del interior, del noreste, oriundo de Treinta y Tres pero arachán por adopción: el Serrano Abella, un gran blanco.

Me llamó y me decía que el partido en octubre no perdió, ganó, porque ¿qué sería de nuestro partido si en votos hubiéramos ganado? Hubiéramos perdido el partido. El partido en octubre ganó porque demostramos los blancos, porque tan blancos son como los que votaron dentro del partido, a pesar de todo, tan blancos son los que no quisieron votar al partido, pero que en mayo volvieron, pero que el año que viene y el otro y el otro los vamos a volver a tener porque siguen siendo blancos, porque creen como nosotros en el Partido Nacional: en octubre tuvo una derrota electoral pero tuvo un triunfo ético; el partido siguió siendo el partido y va a seguir siendo el partido por muchos años más: el partido de los principios», señaló Ramírez.

El líder de Desafío Nacional señaló que al partido «no le están faltando reformas estructurales» sino «ideas, conceptos, fundamentos filosóficos, ideología, replanteo, discusión».

«El Partido Nacional es el partido de los principios, bueno, busquemos esos principios nuevamente»; «somos el partido de los principios y volvamos a los principios», reclamó una y otra vez en varios pasajes de su discurso.

Más adelante, expresó también que el nacionalismo es el «partido de la honradez administrativa» porque ésta es una «manifestacion de la justicia» y agregó que «es altamente injusto que haya gente que se aproveche de sus posiciones en un gobierno democrático para corromperse, para picarse como los malos vinos».

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