Tributo. Con barras casi vacías se homenajeó a Rodney Arismendi

Diputados votó Instituto del Cine pero vuelve al Senado

La de ayer fue una sesión de biógrafo. Casi pongo «de película» pero no iba a ser fiel con quien está comenzando a leer esta crónica.

Y eso que la instancia prometía mucho ¿eh?, no vaya a creer. Pero claro, demasiadas ausencias en las bancadas, algunos diputados suplentes que están haciendo sus primeras millas en estos menesteres y el indiscriminado uso de los teléfonos celulares de los sí presentes fueron los condimentos que llevaron a una sesión plagada de indiferencia, huérfana de debate y del clásico «no te metás en asuntos que no son tuyos». En la agenda del día había temas realmente destacables, pero a esta altura uno se pregunta: ¿destacable para quien? Vea: en orden de aparición figuraba la creación del Instituto del Cine y el Audiovisual, que ya venía con la media sanción del Senado. Luego se anunciaba un homenaje al ex diputado Rodney Arismendi. Seguidamente se prometía lo que aparentemente iba a generar un cruce de exposiciones sobre el anuncio del fin del alto el fuego formulado por el grupo vasco ETA. Amigo lector, desde esta página tenemos hoy malas noticias para usted. Todos y cada uno de estos puntos discurrieron como arena entre los dedos y los que siempre estamos en este rincón, en la bancada de periodistas, nos quedamos vestidos y sin fiesta. Comencemos por el casi boceto de homenaje de ayer a quien fuera integrante de este cuerpo legislativo por casi 30 años, referente ineludible de la lucha clandestina contra la dictadura. Organizador y pionero de los entonces emergentes y clasistas sindicatos de la industria frigorífica en El Cerro de Montevideo. Cita de los pensadores, de los aficionados buscadores de práctica política y de los teóricos de izquierda de todo el mundo, y por sobre todas las cosas uruguayo, frenteamplista y comunista como dijo sentirse más que nunca al desexiliarse a principios de los años 80. Si estuviera vivo, Rodney Arismendi hubiera cumplido 95 años y la bancada de representantes de la lista 1001 pensó que era justo ofrecerle un tributo. La designada para ello fue la diputada comunista Alicia Pintos, suplente de Doreen Ibarra y ex maestra, para más datos.

Rara, como encendida, la diputada Pintos trastabilló cada dos minutos al leer su discurso que padeció de fervor, de exactitudes cronológicas; no hubo siquiera una cita de quien fuera uno de los últimos teóricos políticos que engendró este país y por si fuera poco, Pintos exhibió una regular dicción, por lo que se entendió muy poco lo que relató.

Pero eso no es tan grave. Llamó la atención la ausencia en las barras (el único que allí estaba y más solo que la Luna era el diputado Ibarra….no, perdón…había también un policía) y en el palco de honor de algunos de los familiares y allegados de Arismendi, por lo que la orfandad en el tributo fue rotunda. ¡Momento! Esto no termina aquí. Lo más destacado fue la participación del diputado Washington Abdala. Cuando comenzó a referirse a Arismendi pocos esperaban -por lo menos los ojos entornados que apuntaban a él así lo develaban- que el soldado del Foro Batllista iba a ser quien más se aproximara a los ribetes que debía tener un tributo. En pocas palabras, salvó la plata. Pausado, sin consignas, sin gritos y con un reiterado reconocimiento a la talla intelectual de Arismendi, Abdala le confesó su admiración y ¡suenan las fanfarrias!, reconoció haber leído a los 12 años el Manifiesto Comunista, libro que calificó como «dinamizador». En la bancada del Frente Amplio no hubo quien dijera algo más. Los blancos se llamaron a silencio hasta que una hora más tarde y en el medio de otro tema el diputado Alvaro Delgado dijo algo alusivo que se entendió poco y nada. Todo fue tan raro que la diputada Pintos se olvidó de solicitar que sus palabras fueran remitidas a algún interesado del hecho. Lo recordó casi al término de la sesión: una hora y media después.

 

Proyecto de utilería

¡Sí! Uruguay está a punto de tener un Instituto del Cine y el Audiovisual. Si no fuera por las innumerables enmiendas que los diputados le propinaron directamente a la mandíbula del proyecto en cuestión, ayer ya hubiera sido aprobado y enviado al Poder Ejecutivo para su promulgación. Pero el Instituto deberá esperar y el proyecto volver ahora al Senado, cámara de donde provenía.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje