UN PAIS PURO PACO

El uruguayo más rico de todos, Francisco Paco Casal, tiene a la DGI respirando sobre sus espaldas. Por el momento sus bienes están embargados, hasta que se sepa cuánto debe pagar a la Impositiva.

La noticia ha conmovido a la aldea. De inmediato se montó el show, que necesariamente tenía que ser dramático. «El fútbol se termina», «los clubes van a desaparecer», «los que venden chorizos en las puertas de las canchas perderán su fuente de trabajo». Eso se leyó y escuchó en las últimas horas. El asunto es crear miedo, intranquilidad, incertidumbre, porque eso siempre perjudica a los gobiernos. Como no podía ser de otra manera no faltó quien reclamara que «el gobierno salve al fútbol», las mismas voces que en otras épocas reclamaban el salvataje de los bancos.

Pero nadie o muy pocos resaltaron que el gobierno lo que está haciendo es cumplir con sus funciones y cometidos, colocando al señor Casal en el mismo rango de todos los uruguayos: ¡todos iguales ante la ley!

Lo grave hubiera sido que el Poder Ejecutivo no actuara porque estaba ante un hombre económicamente poderoso y no por lo que acaba de hacer en estas horas.

Veremos, además, cuáles son las faltas de Casal, cómo se «cotizan» ante la Justicia, para tener una opinión definitiva sobre sus responsabilidades.

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