Botnia: contaminación cero
De acuerdo con los promedios que ha venido produciendo, ya se estaría llegando a las 300.000 toneladas de celulosa, las cuales están siendo utilizadas con éxito por los más exigentes productores de papel de Europa y Asia. Como señaló el gerente de la planta, el finés Sami Saarela, fue el arranque más exitoso que le tocó presenciar en su vasta experiencia en plantas de celulosa en Finlandia e Indonesia.
Saarela también señaló que la fábrica fraybentina está obligada por «uno de los permisos ambientales más exigentes del mundo». Sin embargo, a pesar de este alto nivel de exigencia, los mismos se están cumpliendo con holgura.
Por ejemplo, uno de los principales indicadores de la calidad de los efluentes líquidos es la Demanda Química de Oxígeno, la cual es un indicador de la materia orgánica que se vuelca al curso de agua. En este caso, por cada unidad de celulosa producida en la planta de Fray Bentos emite la cuarta parte de lo que exige la normativa de la Comunidad Europea, -que a su vez es requerimiento de Dinama-, la tercera parte de lo que emiten las plantas escandinavas que son consideradas las más avanzadas en términos ambientales del mundo, y la mitad que las propias plantas de Botnia en Finlandia, demostrándose así con hechos verificables que la tecnología utilizada por Botnia es la más moderna que se encuentra disponible. Otro tanto se puede ver con parámetros como los Halógenos Orgánicos Absorbibles, AOX, que reflejan la presencia de compuestos orgánicos clorados, donde las emisiones son diez veces menores a las exigidas por la CE.
Por otra parte, uno de los elementos que ha influido fuertemente en la discusión pública, -las dioxinas y furanos-, de acuerdo con muestras enviadas a laboratorios especializados en Canadá, ha quedado demostrado que no se encuentran presentes ni en el efluente ni en el río, saldando definitivamente esta cuestión.
Un monitoreo exigente
Además de las medidas en la planta, se efectúa un exhaustivo monitoreo, que en el caso del río Uruguay se inició hace tres años, y respecto al aire casi dos. Eso implica que se cuenta con una amplia línea de base, -una fotografía inicial- de la situación, para poder compararla con iguales mediciones una vez puesta en marcha la planta.
En el caso de las medidas en el agua, no se registra ningún parámetro que haya variado más allá de sus oscilaciones habituales. En el caso de aire, se cuenta con una estación de monitoreo operada por el LATU en playa Ubici a apenas tres kilómetros de la chimenea, cuyos resultados son publicados online en el sitio de Dinama, y además son difundidos en una pantalla en la oficina de Botnia en Fray Bentos. Allí se puede ver con claridad que la calidad del aire que respiran los fraybentinos es excelente, y que no ha registrado variación luego de la puesta en marcha de la misma. Algunos parámetros, como los óxidos nitrosos, registran aumento siempre dentro de los límites- en invierno, por el uso masivo de calefacción a leña. Y otros compuestos propios de las plantas de celulosa como los que se miden a través del Azufre Reducido Total, TRS, no registraron variación relevante, más allá de algunos episodios pasajeros de olor que los caracterizan. De hecho, la frecuencia de eventos olorosos hace que en los últimos meses hayan desaparecido.
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