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Con la izquierda como fuerza primera se instaló el nuevo Parlamento

La Asamblea General, presidida por primera vez por un integrante de las fuerzas de izquierda, el senador socialista Reinaldo Gargano, inauguró formalmente la primera legislatura del siglo. Mientras la Cámara de Senadores tomó juramento a los nuevos integrantes, bajo la presidencia interina de Gargano –el titular de la lista más votada del partido más votado–, en la Cámara de Diputados fue nominado el diputado forista Washington Abdala, para presidir las sesiones. Al cabo de intensas negociaciones quedó además resuelta –a última hora de la tarde– la distribución de cargos legislativos: en la Cámara de Senadores, una secretaría corresponderá al EP-FA y otra al Partido Colorado, mientras que las dos prosecretarías se dividirán entre el Partido Colorado y el Partido Nacional. A nivel de la Cámara de Diputados, las dos secretarías corresponderán a los partidos tradicionales, mientras que las dos prosecretarías serán ocupadas por integrantes del EP-FA y el Partido Colorado. Además en la Comisión Administrativa, el Partido Colorado ejercerá la secretaría, mientras que el EP-FA y el Partido Nacional las dos prosecretarías. En la oficina de Protocolo, el Partido Nacional ocupará la secretaría, y el EP-FA tendrá dos cargos administrativos.

La integración del Poder Legislativo refleja la nueva realidad política nacional, en la que la izquierda pasó a ser la primera fuerza, con un 40 % de sus integrantes (40 diputados y 12 senadores), seguido por el Partido Colorado (10 senadores y 33 diputados), el Partido Nacional (7 senadores y 22 diputados) y el Nuevo Espacio (un senador y cuatro diputados).

El presidente electo, Jorge Batlle, se aseguró una mayoría legislativa, al conseguir el respaldo del Partido Nacional antes de la segunda vuelta electoral. Sin embargo, blancos y colorados no llegan a conformar mayorías de dos tercios ni de tres quintos para impulsar determinadas leyes, las que deberán negociarse con la izquierda (ver recuadro).

EP-FA protestó por la falta de acuerdo

En la sesión de ayer, la bancada de Diputados del Encuentro Progresista-Frente Amplio aprovechó la fundamentación del voto, cuando se elegía al “soldado del Foro” Washington Abdala como presidente del cuerpo, para protestar por la falta de acuerdos –a esa altura–, a nivel legislativo sobre la distribución de las restantes presidencias y cargos de confianza.

La falta de acuerdos para las cuatro vicepresidencias motivó que la Cámara no fijara un orden de sesiones, por lo que la reunión que debía realizarse hoy miércoles no se llevará a cabo, y se fijará una sesión extraordinaria para el próximo 22 de febrero, cuando, se supone, ya existirá formalmente un acuerdo pleno.

La votación del presidente de cuerpo se hace en forma nominal y cada vez que el secretario pronuncia el nombre del legislador, éste debe votar y si desea, fundamentar su posición. En el período anterior, cada elección era un acto protocolar en que los fundamentos de votos eran palabras elogiosas para el designado. En esta ocasión, y rompiendo de alguna manera esa tradición, el diputado socialista Guillermo Alvarez, el primero de la coalición de izquierda en votar, reconoció los méritos de Abdala y el derecho a que el partido de gobierno, aunque no sea la mayor bancada, obtenga la primera presidencia del período. Sin embargo, Alvarez aprovechó para protestar por la falta de acuerdos y de respeto a las mayorías. Al votar insistió en que “por primera vez lo estamos haciendo sin haber acordado el resto de las presidencias de los demás períodos, de las vicepresidencias, y sin haber acordado en definitiva cómo vamos a proyectar el funcionamiento del Parlamento en los próximos cinco años y qué participación en la mesa del Parlamento va a tener el Encuentro Progresista que en las elecciones parlamentarias del 31 de octubre, resultó mayoritario”.

El reclamo de Alvarez fue repetido por varios legisladores del EP-FA y recibieron la respuesta de varios legisladores colorados. Por ejemplo, Ruben Díaz criticó la oportunidad del planteo, Martha Montaner dijo que no era la sesión un ámbito de negociación, y Ronald Pais dijo que la mayoría era de la coalición de gobierno, y que el EP-FA reclamaba una proporcionalidad que no otorgaba en el gobierno comunal de Montevideo.

La mayoría de los legisladores del Partido Colorado optaron por elogiar las virtudes de Washington Abdala. Insistieron en la definición –ya usada por el propio Abdala– de ser considerado un “soldado del Foro Batllista” por su capacidad de defensa de su sector y vocero de sus puntos de vista.

“Nada por encima de la libertad”

Una vez electo presidente de la Cámara de Representantes, Abdala agradeció la elección, reconociendo que “las responsabilidades que nos aguardan no son pequeñas”. En su discurso inaugural, repasó de manera general los logros del gobierno y aseguró que se debía continuar profundizando algunos de los objetivos trazados. “Es un error suponer que en cinco o diez años se define terminante e inalterablemente la situación de un país. En ese período, a lo sumo, se siembra, se recogen algunos frutos y se fijan rumbos”.

Sobre el Parlamento, Abdala subrayó que “los ciudadanos que estamos aquí, notoriamente no profesamos las mismas ideas, felizmente es así. Lo mismo ocurre con aquellos que nos han confiado su representación”.

Advirtió que “en diversas partes del mundo, por estas horas, se observa el reverdecer de ideas autoritarias que creíamos superadas. Por lo tanto nostros no podemos canjear la libertad por nada. Pues no hay nada por encima de la libertad”.

Finalmente hizo un llamado a trabajar en forma unitaria. “Sé que en este período que iniciamos juntos podremos hacer grandes cosas. Y sé también, que la vocación de servir a la patria y al bien común podrá derrotar cualquier adversidad, y si sinceramente lo queremos, será más fuerte que cualquier discrepancia que pueda haber entre nosotros”.

Una vez concluida la parte protocolar, la Cámara, ya bajo la presidencia de Abdala, votó una sesión extraordinaria para el próximo 22 de febrero, y distribuyó los cupos por partidos a las 16 comisiones permanentes. La sesión que debía realizarse hoy miércoles, no se fijó en virtud de que el orden del día determinaba que se debía votar el primer vicepresidente, para lo cual no había acuerdo.

Sin embargo, al concretarse una nueva oferta de la coalición de gobierno que se acerca bastante a las pretensiones del EP-FA, se fijó una sesión extraordinaria para la próxima semana.

Gargano presidente

El senador socialista Reinaldo Gargano presidió ayer la primera sesión de la 45ª legislatura de la Cámara de Senadores y fue el encargado de tomar el juramento a los 29 senadores que quedaron desde ayer impuestos en el cargo. El hecho simbólico que marcó la sesión fue la instauración de un Senado con la mayor representación de la izquierda en la historia del país.

La sesión que comenzó sobre las 16 horas de ayer fue breve y sin discursos. Gargano, que presidió la sesión, prefirió no pronunciar ningún discurso sobre la gestión que le espera a la Cámara Alta. Fuentes cercanas al senador socialista indicaron que prefirió no pronunciar un mensaje de asunción en el entendido de que su asunción al frente del Senado es provisoria, hasta que asuma el 1o. de marzo Luis Hierro López, en su calidad de vicepresidente de la República.

La austeridad de la sesión no dejó demasiado margen para hechos fuera de la agenda. El nuevo Senado se integra con doce legisladores del Frente Amplio, diez del Partido Colorado, siete del Partido Nacional y uno del Nuevo Espacio.

Con las barras replet
as de público, los ojos de los asistentes, las cámaras de televisión y el obturador de los fotógrafos se centraron en los flamantes senadores tupamaros Eleuterio Fernández Huidobro, José Mujica y la ex primera dama Julia Pou.

El juramento de los dirigentes del MLN casi ni se sintió en la atiborrada sala y no estuvo seguido de saludos como ocurrió con otros legisladores de todos los partidos. Sus juramentos, de todos modos, estuvieron seguidos de numerosos aplausos proveniente del público situado en las barras.

El caso de Julia Pou ameritó un detalle especial. Al finalizar el juramento la ex primera dama giró hacia el balcón de la barra que estaba a sus espaldas y dirigió un beso con la mano para su esposo, el ex presidente Luis Alberto Lacalle; éste a su vez, le retribuyó con un efusivo aplauso.

Al finalizar la ronda de juramentos, Gargano anunció que le tocaba prestar el suyo. Para llevarlo a cabo dejó la presidencia de la Cámara al senador y compañero de partido, José Korzeniak, quien asumió por unos minutos para tomarle el juramento de fidelidad a la Constitución a Gargano.

Asamblea General y desfile

Con la tradicional marcha “25 de Agosto” –de triste fama por ser la que iniciaba los comunicados de las Fuerzas Conjuntas en la pasada dictadura– el Batallón Florida inició el desfile militar que culminó con la ceremonia de inicio de la nueva Legislatura. El presidente de la Asamblea General, Reinaldo Gargano, y el presidente de la Cámara de Representantes, Washington Abdala, presidieron la revista militar. Lejos de ser un mensaje, el inicio de la ceremonia con esa marcha era sólo un apego a un protocolo muy anterior y que establece que todas las revistas militares se inicien con esa música. La ceremonia contó con un numeroso público en las escalinatas del Palacio Legislativo, mientras que a un costado un centenar de personas con banderas del Frente Amplio saludaban la asunción de Reinaldo Gargano como presidente de la Asamblea General. Junto a los legisladores se hicieron presentes en la ceremonia el ex presidente del Frente Amplio, Líber Seregni, el actual presidente, Tabaré Vázquez, el ex intendente de Montevideo, Mariano Arana, y el actual intendente, Alberto Rosselli. Previamente, en la Asamblea General, estuvieron presentes las autoridades del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, Carlos Cat, la esposa del presidente electo, Mercedes Menafra, el vicepresidente electo, Luis Hierro López, el ministro de Educación, Yamandú Fau, el ministro de Relaciones Exteriores, Didier Opertti, entre otras altas autoridades.

Tanto la sesión de Diputados como la de la Asamblea General, que duró apenas un minuto, fueron seguidas por decenas de personas que colmaron las barras y todos los pasillos y escaleras del Palacio. Familiares, amigos de los legisladores y periodistas de todos los rincones del país llegaron para ser testigos del inicio de esta legislatura. Mientras se esperaba el inicio de la Asamblea General, el senador Gargano, ya en su carácter de presidente, recibió en su despacho a las autoridades del Frente Amplio, al general Seregni, al intendente Roselli y al candidato a intendente, Arana. Poco después llegó Tabaré Vázquez, quien debía analizar con Gargano el ofrecimiento realizado por la coalición de gobierno de los cargos de confianza política en el Parlamento.

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