Escrito por: Marcel Lhermitte

El cientista entendió que la izquierda no obtendrá mayorías absolutas, ya que la ciudadanía aplicará un “Alto de Viera” al “inquietismo progresista”. Garcé analizó el trabajo del gobierno, la figura del Presidente y las internas partidarias de la izquierda y la oposición.
El 1º de marzo se cumplieron tres años de la asunción de Tabaré Vázquez como Presidente de la República. ¿Cuál es el balance general que realiza de la gestión transcurrido este período?
Con (el politólogo) Jaime Yaffé escribimos el libro “La era progresista”, en donde tirábamos algunas hipótesis sobre qué podía pasar en un primer gobierno de izquierda en Uruguay. Esperábamos un gobierno exitoso, con gobernabilidad política y social, innovador, en el sentido de que hubiera cambios en políticas sociales, en política económica, con políticas sectoriales, un gobierno responsable, firme con los militares, incluso hablé de “toques kirchnerianos” en el manejo del tema militar.
Pasados tres años básicamente esa visión se ratificó. Estamos frente a un gobierno exitoso, innovador, responsable desde el punto de vista económico, con gobernabilidad, sin dramas para construir mayorías parlamentarias. En líneas generales tiene gobernabilidad social, aunque confieso que ha habido más conflictos sindicales de los que yo esperaba.
¿En cuanto al desempeño del Presidente?
Me sorprendió Vázquez. Es mejor presidente de lo que yo esperaba. No le quedó mal el traje de presidente, por algo tiene los números que tiene. Los presidentes generalmente en Uruguay eran populares el primer año, en el segundo año tenían problemas y en el tercero bajaban del 40%.
Es una gestión muy innovadora, no faltó vocación de transformar políticas, no faltaron los conflictos y los roces. El presidente sistemáticamente está por encima del 50%.
Restan dos años de la administración Vázquez. A su entender, ¿en qué debe poner énfasis el gobierno progresista?
El Ministerio de Educación y Cultura tiene desafíos importantes: la Ley de Educación y las políticas de innovación, que vienen avanzando, pero han tenido problemas serios.
El gobierno tiene que sacar adelante una ley de reforma de la educación, que viene complicada. Lo que realmente precisa el FA y ese ministerio para resolver el problema educativo es una enorme capacidad para negociar, tendrían que tener la paciencia y la capacidad de negociación que demostró el ex ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, en la crisis de 2002. Ese es el mayor desafío del gobierno en los dos años restantes.
Luego quedan ajustes: el Impuesto a la Renta, la reforma de la salud, acelerar la política de vivienda, el Plan de Equidad…
¿Y la reforma del Estado?
Me parece poco probable que el FA vaya a llevar adelante en estos dos años reformas muy costosas, que le cuesten votos, que le generen problemas con actores sociales. El tiempo de los enfrentamientos ya pasó, los gobiernos hacen las grandes reformas en los primeros años, nunca dejan para el final grandes reformas que generen conflictos.
Es más razonable que si el FA quiere hacer una reforma del Estado profunda aproveche estos años para diseñarla, pensando que si le toca gobernar de vuelta pueda implementarla en cuanto asuma el poder nuevamente.
¿Se pueden esperar cambios con el nuevo gabinete?
No espero innovaciones importantes en materia de paradigmas de política; probablemente haya algunos matices en cuanto a la manera de implementación.
En política exterior estamos ante la misma política, pero que se llevará adelante con otro estilo. El de Reinaldo Gargano era el de un dirigente político de la izquierda socialista; con Gonzalo Fernández va a haber una Cancillería con un estilo más prudente, negociador, profesional y técnico, porque antes que nada él es un profesional, un jurista, un abogado y un hombre del Partido Socialista de la confianza de Vázquez.
En el caso de la ministra Simón, no parece que vaya a cambiar con respecto a Brovetto. Son dos universitarios, dos ingenieros, tienen el mismo software instalado.
Hay que esperar que se mejore la imagen del gobierno, porque ministros nuevos generan expectativa y esperanza, obligan a la oposición a dar una tregua. Vázquez va a conseguir el objetivo de que algunas carteras sean menos cuestionadas. De hecho las críticas muy crudas a la política exterior ya se han aplacado.
En el Congreso Líber Seregni, el 19 de abril, el FA elegirá sus nuevas autoridades. Brovetto se perfila para continuar presidiendo a la izquierda, en medio de algunos cuestionamientos…
Para el FA es una derrota no poder elegir un nuevo presidente, no porque tenga algo que decir de Brovetto, sino porque se había puesto como objetivo renovar la Presidencia y no pudo, está trancado, no logra construir un acuerdo para renovar un cargo importante. Es una señal mala que da el FA, porque habla de las dificultades que tiene para encontrar algunos acuerdos, de las luchas por el poder interno.
El Secretariado del FA en su primera sesión analizó la oportunidad de una reforma constitucional. ¿Es tiempo de embarcarse en una iniciativa de este tipo para la izquierda?
Me parece que no. La reforma constitucional es un problema, es otro flanco más de batalla, otro frente abierto, otro conflicto en ciernes con la oposición.
Vázquez dijo: “Temblarán las raíces de los árboles” y luego dijo que no iban a temblar. Acá las raíces de los árboles temblaron, hubo muchas reformas, la tasa de innovación de este gobierno es muy alta. No es el único innovador desde la restauración de la democracia; el de Luis Alberto Lacalle lo fue, la segunda presidencia de Julio María Sanguinetti también. Este gobierno es muy innovador, basta empezar a sumar la cantidad de reformas importantes que ha hecho, hubo muchos cambios. Por eso mismo también hubo muchos conflictos con sindicatos y corporaciones, que es un testimonio de la intensidad de los cambios. Una reforma constitucional es generarse un problema más, no vale la pena.
En diciembre se llevará a cabo el Congreso Programático del FA. Tú fuiste el primero en decir que José Mujica sería candidato presidencial de la izquierda. ¿Seguís manteniendo esa opinión?
Sigo pensando que si quiere ser candidato no hay quien le gane en la interna del FA. Sigue siendo favorito frente a Astori, si le quiere ganar le gana. No tengo idea hasta dónde está dispuesto a dar esa batalla, a veces parece que sí, a veces que no. Yo pienso que sí, que a la larga va a terminar siendo candidato. El escenario más probable es una primaria entre Mujica y Astori, eventualmente algún sector más, pero no creo. El año que viene imagino una competencia abierta entre una coalición de sectores de izquierda apoyando a Mujica y otra apoyando a Astori. En esa competencia Mujica lleva las de ganar, y si gana va a hacer un esfuerzo denodado, que en mi opinión ya está haciendo, para que Astori integre la fórmula, ya está trabajando desde hace meses para que Astori integre la fórmula con él. Una fórmula Mujica Astori, como creo que va a terminar pasando, al FA le permite ganar la elección perfectamente.
Con Yaffé pensamos que el próximo Presidente de la República se elige en las primarias.
Estás dando por asegurado que el FA ganará la elección.
Por asegurado no, mis amigos y parientes me lo tienen prohibido, a veces se me escapa igual. Nadie puede estar seguro. En términos de probabilidades es muy, muy, muy probable que el FA gane la elección, que el próximo presidente sea frenteamplista. La posibilidad de que el FA pierda la elección es muy baja y es independiente del candidato que termine presentando.
La gente no va a votar tanto personas sino proyectos.
Es un escenario similar al de 1999; los uruguayos no votaron a Batlle, votaron la reelección de una coalición exitosa entre blancos y colorados, que había asegurado la gobernabilidad y el bienestar.
La gente no va a votar por Mujica o Larrañaga, va a votar por que continúe el FA o no. Lo más probable es que sea reelecto el FA y dentro del FA que Mujica le gane a Astori. Son bajísimas las posibilidades de que el FA termine encontrando un candidato de consenso.
¿Qué análisis realizás de la interna del Partido Nacional?
La elección de 2009 va a ser más pareja, el FA podrá ganar en el balotaje, pero no sobrarán muchos votos.
En el Partido Nacional pasa lo mismo. En el 2004 Larrañaga logró una ventaja abrumadora sobre Lacalle. Puede pasar en el Partido Nacional que las distancias entre los dos bandos se estrechen. Larrañaga todavía conserva una ventaja y es el favorito, pero hay señales de que el partido va a ser más disputado.
Gallinal en la elección pasada jugó un papel importante en el desenlace final, ahora está del lado de Lacalle.
La interna colorada está mucho más clara…
El favorito es Pedro Bordaberry. Vamos Uruguay viene con una energía impactante. No está claro con quién va a competir. La Lista 15 va a tener a José Amorín Batlle como candidato, por el lado del Foro Batllista se habla de Luis Hierro López y falta saber qué va a pasar con el intendente Viera.
El Partido Colorado todavía está sufriendo, pero creo que va a tener crecimiento electoral. En esta elección los colorados van a presentar una oferta nueva a nivel del Senado y Diputados, con un movimiento muy moderno, muy europeo, como es Vamos Uruguay, y no me sorprendería que voten mejor, entre el 15% y el 20%, es lo lógico.
Espero un repunte del Partido Colorado, para estar tercero pero no tan humilldo, y un Partido Nacional al que le va a costar retener la votación de 2004. Entre los dos van a estar en el entorno del 50%.
Garcé afirmó que posiblemente la izquierda triunfe en las elecciones nacionales de 2009, pero en esta ocasión en segunda vuelta, producto de un “alto progresista”.
“Imagino que la elección va a terminar dirimiéndose en segunda vuelta, en parte por el impacto electoral del IRPF, por un repunte del Partido Colorado y porque una parte del electorado en la elección que viene no votará por el cambio”, señaló el politólogo.
Según el cientista es muy factible que en 2009 vuelva a “aflorar el viejo Uruguay conservador”, con ciudadanos votando para que “las cosas queden tranquilas”, lo cual significa que siga gobernando el FA pero que no cuente con mayorías parlamentarias.
Si la izquierda no tiene mayorías va a tener que “negociar con la oposición la cantidad de cambios que pueda realizar” la administración.
Garcé aclaró que la ciudadanía tampoco va a decidirse por la oposición porque no quiere que “venga la cuadrilla a romper lo que hicieron los otros”, no desea que “siga el país en obra, con los pintores y el revoque dentro de la casa, la gente se cansó de eso”.
Este escenario va a atentar con la “posibilidad de que el FA gane en primera vuelta”, ya que “no imagino un segundo gobierno profundizando los cambios del primero”, entendió Garcé.
“Otra razón por lo que va a costar al FA ganar en primera vuelta es que está instalado en el discurso público que al FA no le hace bien tener mayorías, que a la democracia no le hace bien el poder concentrado, que no le hace bien al país no tener a la oposición en los entes autónomos. No me asombraría que una parte del electorado quiera distribuir un poco el poder”, agregó.
“Me veo venir un ‘Alto de Viera’, como en julio 1916, cuando se votó la Asamblea Constituyente y la gente no votó tanto al Batllismo porque fue contra el ‘alto a la reforma’, se votó contra lo que en aquel momento se llamaba el inquietismo batllista. Veo venir el Alto de Viera en 2009, un voto contra el inquietismo progresista”, subrayó Garcé.
¿A qué atribuye la alta aprobación del presidente Vázquez?
El gobierno funciona y Vázquez funciona como presidente mejor de lo que yo esperaba. Sobre los niveles de popularidad altos hay dos grandes visiones: una explicada por la marcha de la economía y el incremento del bienestar social; la otra, que es la que prefiero, es política, tiene que ver con su posicionamiento.
Se puede decir que al Presidente le va muy bien porque a la economía le va muy bien, “le vuelan los números” al ministro Astori. La otra explicación, complementaria a ésta, destaca que Vázquez se posicionó en el centro. Durante años fue un líder netamente de izquierda y desde que asumió la Presidencia se desplazó hacia el centro. Sus políticas y gestos no buscan sólo conformar al electorado frentista. Por ejemplo restablece relaciones con Cuba, estrecha las relaciones con Venezuela, pero trae a George Bush.
El discurso de Vázquez en Paso de los Toros sale un poco de esa lógica. ¿Puede ser considerado el lanzamiento del FA a la campaña electoral?
Es un alejamiento de esta línea, abandonó la ropa de Presidente y esa cuidadosa construcción de un discurso que busca conformar a todos, para volver a agarrar la bandera de Otorgués, retomar el estilo del candidato a la Presidencia y hacer un discurso netamente partidista.No sé si es el lanzamiento de la campaña, creo que simplemente fue un error, porque lo aleja de ese rol de presidente de todos los uruguayos.
En Paso de los Toros Vázquez hizo un discurso que seguramente molestó al que no lo votó. Puede ser que lo haya hecho para estimular a la militancia frenteamplista, para estimular el ánimo de la dirigencia, para reforzar su liderazgo en la izquierda, pero en términos de opinión pública, Vázquez gana más cuando se queda parado detrás del atril presidencial.
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