Dos poemas de Margaret
Sentate un minuto,
por favor,
a mirar este cielo negro
y sin estrellas
sin decir nada es mejor
mientras se nos mueren las galaxias enteras
sin poder hacer nada
ni siquiera llorar
agua y sal quemando
no ni siquiera eso
y entonces prendo la radio
y escucho salto grande
conmemoración
disolución de la federación
la mejor temporada turística
en el año de la orientalidad
bueno y fresco el tiempo
esta noche
en Montevideo.
Ayúdame esta noche
en que la locura me invade
y me avasalla suavemente
Ayúdame
que me seducen delirios de muerte
mano tibia acariciante
amarga y dulce
Ayúdame
que se me están acabando los cigarros
que me estoy quedando sin palabras
que me estoy olvidando de los cerros
que me desgarra esa canción
una voz con gusto a amigo
y me aletea la lúgubre tisteza
Ayúdame amigo
que me atrapa la locura
y yo me entrego
Ayúdame
es el último cigarro.
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