Escrito por: Gonzalo Riet | SAN PABLO

La crisis en que se encuentra inmerso EEUU y la fortaleza de la economía europea (aún cuando también sufre las consecuencias de dicha crisis) parecen haber impulsado a la Comisión Europea a tener otro protagonismo en América Latina, apuntando, por qué no, a neutralizar la tradicional influencia de la economía de la potencia del norte en todo el continente.
Durán Barroso sostuvo, por lo menos en tres oportunidades de su discurso de aproximadamente 45 minutos que “Europa y América Latina quieren ser aliados, basados en valores comunes y en una historia común”.
Al tiempo de abogar por estrechar los lazos comerciales, financieros y las inversiones, reiteró que no renuncian a apostar al multilateralismo y consideran que la propuesta de TLC al Mercosur, a la CAN y a América Central no colidan con los esfuerzos globales que se realizan para avanzar en la Ronda de Doha. Precisó que el año próximo, cuando se realice en la ciudad de Lima la Cumbre Unión Europea-América Latina espera poder concretar avances en las tres propuestas de TLC.
El jerarca aprovechó para detallar a LA REPUBLICA que considera que en los campos político y económico “estamos muy avanzados con el Mercosur” no así en el plano comercial “que continúa trabado”.
“Le recuerdo que cuando alcancemos el acuerdo estaremos beneficiando a 700 millones de personas, que se beneficiarán del Tratado de Libre Comercio más importante del mundo y que traerá para vuestros pueblos y para Europa mayor competitividad, más y mejores inversiones e intercambio de mercaderías” explicó en un fluido español.
Durán desarrolló en su discurso la metodología a seguir para alcanzar las metas propuestas.
En pocas palabras se trata de apoyarse en Brasil “la economía más importante de América Latina”, y que al decir de Pier Padoan, secretario general de la OCDE, “es muy probable que China, India, Brasil y Sudáfrica muy pronto sean invitados a integrarse” a este organismo.
Describió a Brasil como un país que tiene “un papel crucial en América Latina y el mundo” y al que llegan las mayores inversiones de la Unión Europea en América Latina, así como Brasil “es la economía emergente que más invierte en Europa y de la que somos el principal cliente de sus productos industriales y servicios”.
El jerarca europeo valoró como muy positivo el encuentro Unión Europea-Brasil en Lisboa en 2007, que permitió mantener “un diálogo franco y abierto por lo que confiamos en que ello tendrá un impacto positivo en las negociaciones con el Mercosur”.
Finalizó afirmando que “es seguro que los Estados, solos, no consiguen solucionar los problemas globales, lo afirmamos en base a lo que hemos vivido nosotros, los problemas globales deben tener soluciones globales en base a principios básicos que en este caso todos tenemos: libertad, paz, justicia en todas sus acepciones”.
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