
A bordo, viajaba el comandante de la FAU el general del aire Enrique Bonelli, quien piloteó la aeronave en varios tramos del recorrido.
Sentado del lado izquierdo de la cabina, el lugar reservado al comandante del avión, el propio Bonelli efectuó la maniobra final de aterrizaje en Carrasco. “Salió redondo”, fueron las primeras palabras del comandante, visiblemente cansado, tras siete horas y media de vuelo entre Recife y Montevideo, última escala del viaje. La misión, en su totalidad, costeada por la ONU, se cumplió según lo planificado, sin contratiempos ni fallas y en condiciones óptimas para la navegación, agregó el jefe de la FAU.
El regreso del Hércules se realizó en varias etapas. Desde la ciudad de Mekele en Etiopía hasta Adis Abeba (capital de esa nación africana). De allí se dirigió a Jiddah, en Arabia Saudí y luego navegó hacia el continente europeo. Primero, Palermo (Italia) y después la española Zaragoza. De allí, a la isla de Sal (Cabo Verde). El cruce del Atlántico hasta la ciudad de Recife (en Brasil) se efectuó en 6 horas, penúltima etapa del itinerario. A la ida, el Hércules empleó alrededor de 36 horas.La tripulación y los efectivos pernoctaron en Adis Abeba y en Zaragoza.
La base donde se encuentran desplegados los cascos azules uruguayos, está ubicada en Adigrat, ciudad entre la frontera de Eritrea y Etiopía, en el continente africano. Allí nuestro país, a través de la FAU, desde el año 2003, realiza evacuaciones aeromédicas, operaciones de búsqueda y rescate, vigilancia y tareas de apoyo logístico, en una zona desmilitarizada.
La tripulación y el contingente de relevo había partido el siete de marzo pasado.
Tras su arribo, el general del Aire, Enrique Bonelli dijo a LA REPUBLICA que el viaje había sido “excepcionalmente bueno, desde la planificación, ejecución y llegada, así como la entrega y recuperación del personal que volvía”.
Explicó que “la zona de Etiopía es compleja para volar, es de mucha altura y eso afecta la performance de los aviones lo cual se caracterizó por ser una operación de cuidado, pero muy bien hecha”, subrayó y expresó “me vine reconfortado, vi un grupo humano totalmente homogéneo y compenetrado con la tarea que tiene que cumplir”. Bonelli aseguró además que la zona donde se encuentra el personal uruguayo es “totalmente” segura y sostuvo que “el problema allí no es una guerra que la hubo entre Etiopía y Eritrea sino un problema político interno entre ambos países y las Naciones Unidas”.
“La misión uruguaya es de reconocimiento aéreo y aeroevacuación médica de los contingentes que están desplegados a lo largo de la frontera. Para ello se cuenta con dos helicópteros y 36 personas que están en apoyo de esas naves”, contó. Cabe destacar la presencia de una mujer piloto en la nueva misión, que participará activamente en la Misión de Paz de la FAU.
Es la teniente Carolina Arévalo quien permanecerá en el continente africano hasta el próximo relevo, que será dentro de un año, aproximadamente. Junto a ella, también viajó una joven doctora de 27 años, Malena Delgado, que estará desarrollando sus tareas en la misión durante seis meses.
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