Dos fábricas, el mismo destino
Actualmente quedan en Dancotex no más de 10 operarios. «Tocamos fondo», dijo, en forma elocuente Marcos Terilli, presidente del sindicato de obreros de esa textil (Sodac).
El empresario Daniel Soloducho, a cargo de la textil, recibirá una ayuda del orden de los 200.000 dólares de parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), como reconocimiento a las exportaciones que, a pesar de esta paulatina decadencia, igual logró concretar Dancotex durante 2007.
A los trabajadores, Soloducho les adeuda un monto del orden de los 250.000 dólares por atrasos salariales. «Queremos que ese dinero que va a recibir lo destine a cubrir esas deudas», sostiene Terilli. A los colonienses la situación les recuerda lo que pasó con Sudamtex. Aquella fábrica fue fundada el 7 de diciembre de 1945 y en poco tiempo se convirtió en «la esperanza salvadora».
La caída estrepitosa de esta firma comenzó a producirse en 1999. A fines de julio de 2000 las autoridades de Sudamtex anunciaban que había «buenas perspectivas de futuro». Dos meses después se detenían todas las actividades y en diciembre de ese año tomó estado público una cruda realidad: «La empresa no tiene ni un peso más en caja». El 18 de mayo de 2001 los directivos resolvieron lisa y llanamente la liquidación de la empresa.
Colonia del Sacramento parece marcada a fuego por el fantasma de Sudamtex.
QUEJAS
Uruguay es el desvelo de la única productora de lana integral de la Argentina: la empresa familiar Lincolan. Su vicepresidente y dueño, Aldo Linkowski, sostuvo que los subsidios estatales que favorecen a los competidores uruguayos y brasileños son su principal escollo.
«No hay que olvidar que las bicicletas uruguayas fundieron a los fabricantes argentinos, gracias a que recibían fuertes subvenciones», afirmó.
«Nuestro problema específico es con Uruguay, ya que es el principal origen de las importaciones de lanas, además de nuestro competidor de otros mercados externos», agregó.
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