Reunión. Comisión Interministerial para Asuntos de Comercio Exterior negociará con países de la región

Preocupa al gobierno la decisión argentina de aplicar detracciones

La intención del gobierno argentino de incorporar como norma fija en el Código Aduanero, y no como excepción, las detracciones (impuestos a las exportaciones) que actualmente aplica a la producción básicamente agrícola, generó alarma y preocupación en la administración de Tabaré Vázquez.

En ese marco fue que ayer se reunió la Comisión Interministerial para Asuntos de Comercio Exterior (Ciacex), la cual tiene el cometido de definir las principales líneas de acción del país en lo atinente a la inserción comercial internacional, la negociación internacional, la promoción comercial y captación de inversiones, así como los mecanismos de incentivos.

La comisión está presidida por el canciller de la República, Gonzalo Fernández, y la integran los ministros: Danilo Astori (Economía), Ernesto Agazzi (Ganadería), Daniel Martínez (Industria), Héctor Lescano (Turismo) y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Enrique Rubio.

En el encuentro se analizó la marcha del Mercosur y las iniciativas del gobierno argentino de incluir detracciones en el bloque regional, las que a juicio de las autoridades uruguayas «impactarán negativamente» en la producción de los países menores que integran el bloque y en la unidad del mismo.

En el marco del proceso de unión aduanera, los países de economías más pequeñas, además de reclamar el Arancel Externo Común y la eliminación del doble cobro arancelario, lo que para Uruguay es muy importante porque permitiría que determinadas industrias se instalaran en el país para producir para los cuatro países de la región, uno de los temas centrales es definir el contenido del Código Aduanero.

En medio de esa discusión que ha generado, desde hace algunos meses, largos debates con resultados infructuosos para los intereses uruguayos, desde Argentina, país que ocupa la presidencia pro témpore del Mercosur, se anunció la intención de incorporar las detracciones a sus productos para todo el bloque regional.

«Uruguay no cuestiona el mecanismo de las intervenciones para la producción y el mercado interno, pero lo que sucede es que Argentina lo plantea tanto para su mercado, como para los países del Mercosur y del resto del mundo. No distingue entre sus socios mercosureños y los países extrabloque», cuestionaron fuentes participantes del encuentro técnico que se realizó ayer en Cancillería.

Los informantes ejemplificaron que es como si «Francia aumentara los aranceles de importación de sus productos a un 20% y se los pusiera a Uruguay y también a Alemania. Eso significaría la ruptura de la Unión Europea, porque es imposible que se tenga un arancel entre los países de una zona de libre comercio».

Diversas fuentes consultadas indicaron que si Uruguay necesita en algún momento importar de Argentina trigo o girasol para la producción de aceite, lo estarían afectando todas esas detracciones, es decir, «pagaría un sobreprecio que es el que los productores argentinos le agregan a los productos para compensar esos impuestos».

De aplicarse esta propuesta argentina, el sector agroindustrial uruguayo se verá fuertemente afectado «porque pierde toda posibilidad de competir con la producción del vecino país, ya que las detracciones no se aplican al aceite, por ejemplo, sino al girasol como materia prima».

La preocupación en las autoridades uruguayas estriba en que «no tiene sentido el Mercosur si a sus socios no se los tienen en cuenta a la hora de establecer medidas de protección, porque no se puede tratar igual a un país del bloque regional que como se la trata a una nación de fuera del mismo».

La estrategia del gobierno uruguayo ante esta situación será «negociar» con los distintos países y lograr encontrar una alternativa para que se lo trate como socio del Mercosur.

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