Las mujeres coparon la banca
Que las mujeres vienen marchando ya no lo niega ni Inodoro Pereyra, por más renegado que sea. ¿Pruebas? Anoche, durante el plenario de la Cámara de Diputados tiraron la bocha lejos: a muy poco de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, leyeron plural, porque fueron todas las presentes, organizaditas como chicas del Sagrado Corazón el texto completo del «Consenso de Quito», declaración de la X Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que recoge la situación y aspiraciones del sexo que comenzó su dominio planetario. ¿O recomenzó?
Hubo voces doctorales, magisteriales, obreras, sindicalistas, notariales, domésticas y hasta sensuales, aunque esto parezca una desproporción. Qué sé yo. Alguna leyó su parte de tal modo que, quizás porque la carne (masculina) es débil, ni siquiera uno pudo negar cierto estremecimiento de su sistema nervioso central.
Cómo habrá sido que, al cierre de la múltiple lectura, un aplauso coronó la inusual instancia y el presidente Alberto Perdomo, cada día más parecido a Rivero cantando «Sur», anticipó deseos de felicidad para el 8 de marzo.
Hubo otras circunstancias curiosas. A Uberfil Hernández (Espacio 609) la corbata le duró lo que un lirio. Germán Cardozo (Vamos Uruguay) entró a sala sin dejar dudas de que es el primer diputado de un sector que no votó en las pasadas elecciones; camisa celeste, celular pegado al oído y un andar parecido al de Bordaberry, de un talante de «mira, no seas necio, que venimos creciendo».
En un momento, mientras los machistas de siempre ya sé, luego nadie lo asume trataban de prestar atención a cualquier cosa menos al «Consenso de Quito», Pablo Abdala (Herrerismo) se sentó en la banca que por un rato había abandonado Víctor Semproni (Claveles Rojos); ¡qué extraño de ver fue, por más breve que haya sido! A esta rareza hay que agregar unas agitaciones de blancos y colorados, yendo y viniendo, el ingreso de José Amorin (lista 15) luciendo un entallado traje gris tipo Jorge Batlle y la seducción que el mate, tomado en recipiente grande, parece ejercer en el presidente Perdomo.
Ah, me olvidaba. José Carlos Mahía (Asamblea Uruguay) fue electo por unanimidad segundo vicepresidente de la Cámara.
No se inmutó, como casi siempre.
Compartí tu opinión con toda la comunidad