PIT-CNT plantea al EP-FA reducir la jornada laboral
Asimismo, sostuvo que la clase trabajadora no debe olvidar que «su perspectiva es la eliminación de la explotación del hombre por el hombre». Ayer se desarrollaron los talleres «trabajo, empleo y pobreza» y «educación, ciencia y tecnología», los cuales continuarán durante la presente jornada. Allí, Balbo afirmó que «el neoliberalismo amenaza con dejarnos de ser parte del ejército de reserva y pasar a ser excluidos». Indicó que el actual modelo «genera terror a perder el empleo y miedo a no poder acceder nunca a un empleo», lo cual «debilita los lazos de solidaridad». Sostuvo que la «precarización» de las formas de empleo «generó una polarización en el interior de la clase trabajadora». «Es una dificultad diseñar estrategias porque ya no somos la clase obrera homogénea de principios de siglo», señaló, remarcando que existe un «subproletariado» en Uruguay.
Al referirse a la estructura de clases en este país, dijo que «nada indica que haya cambiado un ápice que la historia de todas las sociedades es la historia de la lucha de clases». A su juicio, «la clase dominante se expresa en las facciones que componen el eje central del poder económico, el sector financiero y el hipermercadismo». Luego ubicó a los «productores de servicios y propietarios de grandes medios de comunicación».
«Del otro lado no están sólo los asalariados, más allá que constituyan el 70% de la población económicamente activa. Hay una masa de pequeños y medianos propietarios de los medios de producción y los trabajadores por cuenta propia, un sector muy disperso y con intereses contradictorios», manifestó. Balbo sostuvo que «la clase trabajadora está inhabilitada para discutir hacia dónde va el país y cuál es la política productiva, porque desmantelaron la negociación colectiva» y denunció la existencia de una «planificación profundamente autoritaria en manos de las empresas transnacionales».
Resaltó que están construyéndose alternativas populares a nivel mundial, regional y nacional y consideró que en Uruguay debe «aglutinarse con amplitud a los sectores explotados por el sistema capitalista. Para la clase trabajadora, no implica olvidar que su perspectiva es la eliminación de la explotación del hombre por el hombre y la búsqueda de una sociedad con propiedad social de los medios de producción».
En otro tramo de su intervención, admitió que «hablar de la reducción de la jornada de trabajo, partiendo del bajísimo nivel salarial de gran parte de los trabajadores y en tiempos de multi-empleo parece algo fuera de lugar». Sin embargo, predijo que «igual que a fines del siglo XIX, la clase trabajadora volverá a abrazarse a la lucha internacional por la reducción de la jornada de trabajo». «Como decía Marx, llegará el momento en que la medida de la riqueza no vendrá expresada por el tiempo de trabajo sino por el tiempo libre».
«No menos polémica será la discusión dentro de la clase trabajadora, porque debe haber un reparto más solidario del trabajo», dijo Balbo, para quien la reducción de la jornada laboral permitirá «mejorar la calidad de vida» al tiempo que «combatirá el desempleo». En ese sentido, reclamó un «acuerdo social» para lograr ese objetivo. Respecto a quién asumiría esta propuesta, sostuvo que deberá hacerlo «el Estado, las empresas y los trabajadores».
Tríada indisoluble
Mientras tanto, el intendente Mariano Arana dijo que la situación del trabajo «es una de las cuestiones que hacen a la calidad de vida de nuestra comunidad». «Trabajo, empleo y enfrentamiento exitoso a la pobreza constituyen una tríada indisoluble», precisó. «Se ha llegado a postular el fin del trabajo», lamentó, adjudicando esa idea a los «profetas del desencanto». A su criterio, «no es que el Estado genere empleo», sino que debe generarse el clima social apropiado para que el empleo se multiplique. Citó proyectos de la IMM relacionados con el trabajo, entre ellos las becas y los convenios con organizaciones sociales.
Dijo que la izquierda «enfrenta un cruce de caminos y un desafío ético» y afirmó que «los sectores pobres son cada vez más pobres y la brecha se agudiza, destacando que los niños crecen en hogares desprotegidos. En esa panorama, indicó, «sólo cabe esperar que se agudicen las situaciones» actuales. Llamó a realizar un esfuerzo para «quebrar ese círculo vicioso», a través de una «propuesta solidaria» y de «desarrollo».
En tanto, el sacerdote Mateo Méndez dijo que en Uruguay «son menos los que tienen más y muchísimos más los que tienen menos». Destacó que por encima de las ideologías, «está el ser humano». ¿A quién le interesa que esto siga así?», preguntó, resaltando que en este país «es el tiempo de los cambios».
Pidió «revisar la torta de reparto, donde algunos pocos se quedan con una parte grande». «¿Cómo hacer para que esto se haga sin violencia?», planteó. En ese sentido, sostuvo que habrá que «encontrar los caminos para recorrer juntos y así liberarnos de la opresión y la miseria y construir la solidaridad y la paz».
En otro tramo de su alocución, Méndez aludió, sin nombrarlo, al ex presidente Jorge Pacheco Areco, señalando que «alguien dijo que sabía cómo volver a hacerlo». «No sé si está en el paraíso o en el purgatorio», ironizó.
Uruguay en gráficas
En el taller sobre educación, el ex rector de la Universidad de la República, Jorge Brovetto, mostró distintos estudios sobre las inversiones en educación en América Latina, destacando en reiteradas gráficas que Uruguay está por debajo de los demás países del continente. En gasto público, resaltó, «Uruguay destina menos que sus socios del Mercosur», mientras que en materia de educación pública «dedica significativamente menos de lo que podría por su nivel de riqueza».
Respecto al dinero destinado en investigación de ciencia y tecnología, apuntó que Uruguay es el país que menos invierte en América Latina. Sin embargo, afirmó, este país está tercero en el ranking de gastos militares. Tras brindar esos datos, propuso «conformar un verdadero sistema educativo» y «ofrecer una propuesta educativa de mayor eficiencia social».
Por su parte, el presidente de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM), Héctor Florit, sostuvo que la migración interna provoca que haya escuelas donde no hay niños y viceversa, por lo que entendió que es necesaria una «expansión y diversificación de la oferta». Denunció además «iniquidades y falta de discrecionalidad del gasto», fundamentalmente a raíz del sistema de alimentación por bandejas.
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