Blancos dispuestos a vivir en el Palacio
Preparar una interpelación a un ministro lleva casi una semana y compromete a mucha gente. En esos días la actividad de ese ministerio casi se detiene. Esto la oposición lo sabe, como lo supieron antes los que están hoy en el gobierno.
El Partido Nacional ha resuelto desatar una seguidilla de interpelaciones, llegando al extremo que el senador Jorge Larrañaga ha anunciado que se convocará a los ministros entrantes.
La idea es desgastar a los ministros, cansarlos, quitarles tiempo para actuar en la gestión al frente del Estado, mostrarlos débiles a la hora de su defensa.
Si el anuncio de Larrañaga se confirma, será la muestra de la falta de un estilo total, que puede terminar perjudicando al propio Partido Nacional. Es que la gente sabe distinguir entre la política y la politiquería, además de que una sociedad no soporta vivir en medio de debates políticos seriados.
Ante esta situación el Frente Amplio, su bancada parlamentaria, sabe que si el juego político de los nacionalistas llegara a imperar, se le podría quitar tiempo a la elaboración y votación de leyes que son imprescindibles para culminar con éxito el programa de gobierno de la actual administración.
Sería una lástima que esta política termine saturando a los uruguayos, justo cuando el mecanismo de interpelación se vio jerarquizado desde que Televisión Nacional de Uruguay las comenzó a difundir en directo, alcanzando un muy número de televidentes.
Es de esperar, entonces, que el Palacio Legislativo sea el principal escenario de la confrontación política en este año que acaba de comenzar intenso y polémico. Pero que esa confrontación sea equilibrada, racional y pautada, porque si es de otra manera las únicas que van a terminar ganando son las telenovelas.
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