Afirmación. Astori revisará el mínimo no imponible del IRPF: "Muchos uruguayos dejarán de pagar"

Las cuentas están equilibradas: caminamos hacia el superávit fiscal

Astori sostuvo que se revisará el mínimo no imponible del IRPF, por lo que «muchos uruguayos» dejarán de pagar el impuesto. Haremos lo posible «por introducir la liquidación del impuesto en base al núcleo familiar y no en base a integrantes individuales», agregó.

­¿Un eventual fracaso de la futura Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) también ha llevado al gobierno uruguayo a buscar nuevos mercados fuera de la región?

­Vamos a no hablar de fracasos, porque yo todavía sigo teniendo esperanzas. Pero las dificultades, que son notorias, llevan no sólo a Uruguay sino a todos los países del mundo a buscar acuerdos de tipo bilateral. Uruguay no es una excepción.

No podemos decir: ‘vamos a confiar en Doha porque a través de ello mejoraremos nuestra inserción internacional’. No, hay que salir a buscar mercados.

Pero eso también origina dificultades y nos lleva a la necesidad de no tener que perder oportunidades porque hay colas de países esperando para realizar acuerdos bilaterales. Así que Doha nos tiene que llamar la atención acerca de la importancia de que el país salga proact ivamente a buscar oportunidades comerciales. Por eso los viajes que realizamos el año pasado han sido fundamentales.

­El año pasado parte del gobierno visitó países del Sudeste asiático, Oceanía y Medio Oriente. ¿Qué países serán visitados este año?

­Este año tenemos previsto visitar a las dos grandes economías del mundo: China e India, que son agenda ineludible.

­Tanto Economía como la OPP se encuentran realizando consultas a los distintos ministerios respecto a la próxima Rendición de Cuentas. De todas maneras ya hay prioridades definidas.

­Sí, ellas son: salud, educación, infraestructura y seguridad pública. Es decir, seguimos con las mismas prioridades. Pero además agregaría, para hacerlo explícito, que es el trabajo que hoy se resume en el Plan de Equidad.

Al comienzo del gobierno señalamos que lo primero era el Plan de Emergencia, iniciativa que era por dos años, por lo cual definimos que se debía pasar a una visión más duradera y estructural. Es decir, no socorrer al que sufrió más sino darle mayor igualdad de oportunidades a la población en su conjunto, y eso es el Plan de Equidad. Pero esto no contradice las otras prioridades, sino que las contiene. Es decir, en el Plan de Equidad hay salud, educación, seguridad pública y también infraestructura.

Desde el punto de vista de las prioridades diría que no va a haber novedades en la Rendición de Cuentas. Tenemos definido el panorama e incluso tenemos tendencias que vienen desde antes de asumir el gobierno y tenemos que seguir esa línea. Es por ello que anunciamos, durante el Foro de la Asociación Cristina de Dirigentes de Empresa, que este año vamos a llegar a asegurar el 4,5% del Producto Bruto Interno para la educación.

Lo que tenemos ahora es ese marco y dentro de él vamos a trabajar. Pero vamos a seguir actuando con mucho cuidado y disciplina fiscal, porque entre otras cosas, el cuidado de los equilibrios que analizamos al comienzo de la entrevista exige tener mucho cuidado fiscal. Que nadie espere que aquí habrá un festival de recursos con fines electorales, porque ello no será así.

Queremos terminar este gobierno cumpliendo con los objetivos que nos hemos trazado, y uno de esos objetivos es dejar las cuentas absolutamente equilibradas. Y las vamos a dejar equilibradas.

Por suerte hemos logrado ir disminuyendo la carga de la deuda pública, lo cual nos ha permitido dedicar más recursos a los fines sociales, obviamente gracias al crecimiento que ha tenido la economía uruguaya, porque sólo con lo primero no hubiera alcanzado.

Es decir, con crecimiento, caída de los servicios de la deuda y mayor eficiencia en la recaudación, hemos podido cambiar totalmente el panorama del gasto público en el país.

Ha disminuido en más de 9 puntos el peso de los intereses de la deuda en el gasto y en esos mismos más de 9 puntos creció el gasto social. Este es el gran cambio que se ha logrado.

­Está claro entonces que habrá un incremento del gasto…

­El gasto lo tenemos que analizar en relación al producto. No vamos a proponer un incremento del gasto en relación al producto, esto es la relación gasto ­ producto. Es decir que vamos a encuadrar la proporción del gasto en relación al producto en la misma tendencia que tiene en la actualidad. Ello quiere decir que no habrá aumento desde ese punto de vista.

­¿De todas maneras se le exigirá a los ministerios una mejora en la gestión?

­Tenemos que comenzar a incrementar los compromisos de gestión a nivel de todo el sector público y esa es una parte muy importante de la reforma del Estado que estamos consiguiendo y poniendo en práctica.

En particular el Ministerio de Economía ya tiene compromisos de ese tipo; por ejemplo, la DGI tiene un régimen especial producto de las reformas que realizamos en ella; tiene un compromiso de gestión, porque para alcanzar las retribuciones comprometidas con los funcionarios de Impositiva esos funcionarios deben lograr ciertas metas y eso está en vigencia. Pero gradualmente tenemos que ir llevando eso hacia el conjunto del sector público. Naturalmente que los métodos elegidos para cada unidad ejecutora no son aplicables exactamente en todas, hay que ir estudiando cada caso en particular.

Primero hay que fijar patrones de comportamiento, resultados; después hay que definir cómo hacer jugar esos patrones de comportamiento y eventuales resultados en la asignación de recursos presupuestales.

Así que mi respuesta es afirmativa. Pero será un proceso gradual que debe realizarse con mucho cuidado porque hay que estudiar criterios en cada caso. La dirección es esa.

­¿Luego de esta Rendición de Cuentas, es decir en la de 2009, que será la última de esta administración de izquierda, podrán comenzar a aplicarse políticas anticíclicas? Guardar para eventuales momentos difíciles.

­Vamos a sacar los escenarios de las rendiciones de cuentas porque en definitiva son una expresión en la que se ordenan gastos, ingresos y resultados. Pero creo que Uruguay debe ir en esa dirección, lo he dicho siempre.

Uruguay tiene que llegar a tener, ¡ojalá más temprano que tarde! un superávit fiscal que nos permita, entre otras cosas, prepararnos para eventuales situaciones difíciles. Ese objetivo hay que perseguirlo.

Además, nosotros durante este período teníamos que proponernos cumplir con los compromisos asumidos económica y socialmente y al mismo tiempo ir equilibrando las cuentas, y creo que lo hemos logrado. No estaría a favor de lograr un superávit fiscal a costa de no cumplir con nuestros compromisos y obligaciones, es decir, la atención a tantas demandas postergadas que hay en el país.

Hay que hacer las dos cosas, atender las demandas postergadas, hacerlo en el caso de una prolijidad cada vez mayor y en lo posible llegar a tener superávit fiscal. Creo que vamos caminando muy bien en esa dirección porque las cuentas ya están equilibradas.

Aseguro que este gobierno va a terminar con cuentas equilibradas y que la próxima administración tendrá excelentes condiciones para llegar, en un término muy razonable, a tener un superávit fiscal, pero con la tranquilidad de que está cumpliendo con sus obligaciones, de que más que duplicó su gasto en educación, aseguró el 4,5% del PBI para la enseñanza, puso en práctica una reforma de la salud como el país no había conocido hace tiempo y que exige un importantísimo esfuerzo en materia fiscal.

En tal sentido, la reforma de la salud en 2008 superará los 70 millones de dólares; el Plan de Equidad está ubicado en 40 millones de dólares para cambiar el régimen de asistencia en Asignaciones Familiares y hay 30 millones de dólare
s más para poner en práctica otros mecanismos de políticas sociales.

Tengo la tranquilidad de ir caminando hacia un superávit fiscal equilibrando las cuentas primero, pero también cumpliendo con las demandas sociales. Ese es el diferencial de un gobierno de izquierda, que dedica mucho dinero a políticas sociales y al mismo tiempo equilibra las cuentas.

Sistema tributario

 

­El Poder Ejecutivo cuenta con el mecanismo del Imesi para controlar el precio interno de los combustibles ante el incremento del precio internacional del petróleo. ¿Ese instrumento se va a continuar utilizando?

­La ley nos da esa posibilidad, lo vamos a usar siempre que podamos. Es una medida muy importante porque permite que sea la Tesorería la que absorba el impacto del aumento, liberando los precios al consumo del impacto negativo que pueda tener un alza en el precio del petróleo. Ese instrumento nos permite absorber, en la medida de nuestras posibilidades, impactos internacionales a través de la nueva formulación del Imesi.

 

­¿Los inversores extranjeros están utilizando más la nueva Ley de Inversiones?

­Los locales también la utilizan. Dentro de un tiempo no muy largo vamos a poder presentar un informe acerca de cuántos proyectos locales y cuántos extranjeros han sido beneficiados, pero hay una razón de escala. Los proyectos extranjeros son más grandes que los nacionales.

Tendremos una idea de magnitudes en muy poco tiempo, no debemos olvidar que esto se puso en vigencia recién en diciembre de 2007. Acabamos de establecer una nueva reglamentación de esa ley con incentivos y criterios nuevos para promover la inversión. Eso es para todos los inversores, tenemos el mismo tratamiento para los inversores locales que para los extranjeros. No hay ninguna diferencia.

 

­¿Cuál es el balance de la implementación del nuevo sistema tributario?

­El balance de la implementación del nuevo sistema tributario lo vamos a saber al cabo de un año. Tenemos indicios, por lo que podemos decir que vamos a revisar el mínimo no imponible para aumentarlo. Muchos uruguayos van a dejar de pagar el Impuesto a la Renta y se van a agregar a los que no pagaban de entrada.

Vamos a hacer lo posible por introducir la liquidación del impuesto en base al núcleo familiar y no en base a integrantes individuales. Obviamente vamos a seguir el camino que marca la Ley, reduciendo el IVA. Se trata sólo de elegir las fechas.

 

­Durante esta Administración se han implementado muchos de los lineamientos del programa de gobierno del Frente Amplio. ¿Qué queda por hacer?

­Hay que seguir avanzando. Voy a poner ejemplos concretos. En materia de especialización productiva hay que seguir trabajando en una dirección que el país ya está adquiriendo. Estamos asumiendo una fisonomía en la que la agroindustria alimenticia, la minería, el complejo forestal, los sectores de transporte y comunicaciones, los sectores de producción de servicios, como el turismo, y el software, están dibujando el nuevo perfil de Uruguay. Yo ahí veo las prioridades. En esta dirección hay que seguir trabajando, con políticas transversales y sectoriales. En las transversales se han dado pasos: hoy Uruguay tiene una Agencia de la Innovación y tiene al Instituto Pasteur.

El sistema financiero ha tenido un progreso notable. Se puede visualizar en la reducción dramática de la morosidad, en el aumento del patrimonio y las ganancias de los bancos, incluyendo al Banco de la República, que el año pasado ganó 120 millones de dólares. Esto es solidez del mercado financiero, pero tenemos un debe: la Carta Orgánica del Banco Central.

En materia de construcción institucional falta mucho. Está en el Parlamento la nueva Ley de Quiebras y de Concursos, que todavía no ha sido aprobada, y eso es fundamental para encontrar alternativas, para que las empresas no terminen quebrando. En cada punto que mencionó yo siento que hemos avanzado, pero también que hay «debes».

 

­¿Qué pasa con la educación?

­Hemos reforzado notablemente el presupuesto de la educación y lo vamos a seguir haciendo. El país está dedicando más del doble de los recursos en sólo cinco años. Nos falta que esos mayores recursos se vayan transformando en reformas educativas buenas para el país. Vayamos exhibiendo transformaciones importantes, particularmente en la enseñanza media. Trabajando también por la transformación universitaria, con nuevos programas y planes de estudio más adecuados a los tiempos que corren, sobre todo con más flexibilidad. Créditos para que los estudiantes tengan la posibilidad de realizar movimientos horizontales. No puede ser que tengan que seguir un camino de punta a punta sin la posibilidad de diversificar la formación profesional y adquirir mayores instrumentos para la vida laboral. Debemos contar con carreras cortas y flexibles.

 

El tipo de cambio

 

­Voceros empresariales han salido a los medios mostrando preocupación por el tipo de cambio, particularmente el bajo precio del dólar, dado que eso le estaría generando problemas de competitividad a nuestra economía. Por otra parte el BCU ha estado comprando dólares más allá de sus previsiones. ¿Cuál es la opinión del Ministerio de Economía y cuáles son los lineamientos al respecto?

­Seguimos practicando ­y seguirá vigente­ un régimen de libre flotación del tipo de cambio. Quien fija el tipo de cambio no es el gobierno sino el mercado y la oferta y la demanda de moneda extranjera son los factores determinantes en el precio de las divisas. Por otra parte la caída en el precio de la moneda estadounidense no se produce sólo en Uruguay sino que es un fenómeno mundial, que obedece a razones asociadas a la evolución de la economía estadounidense y a factores que operan en el contexto económico internacional y nosotros no podemos ser la excepción a ese proceso.

 

­¿Cómo viene trabajando el gobierno sobre el tipo de cambio?

­En este marco, el gobierno no renuncia a utilizar ningún instrumento en defensa de la competitividad de la producción nacional. Desde ese punto de vista las compras, como las ventas de moneda extranjera que realiza tanto el Banco Central como el Ministerio en estos primeros días del año han sido muy intensas. Eso no significa abandonar el régimen de flotación, aunque sí significa utilizar instrumentos que están a disposición, para atender objetivos fundamentales. La competitividad medida a través del tipo de cambio real es un aspecto que el gobierno atiende permanentemente. Nosotros no consideramos que haya habido perjuicios importantes desde este punto de vista y la evolución de las cifras del comercio así lo muestran: en enero las exportaciones crecieron 34% respecto a enero de 2007; éstas no son cifras de un país que esté perdiendo competitividad. De todos modos es un fenómeno que no echamos en saco roto, es un tema que cuidamos.

A su vez se monitorea la evolución de esta variable, en la región y en aquellas partes del mundo relevantes para nuestra producción de bienes y de servicios.

Siempre que hablamos de temas comerciales tenemos una tendencia a concentrar la discusión en los bienes. Los servicios también juegan y cada vez más. Uruguay exporta ya más de 2 mil millones de dólares al año en servicios y la competitividad está muy bien.

 

­En estos días se conocieron las expectativas de inflación…

­Sí, aproximadamente 0,6% y creo que progresivamente nos vamos a ir alineando a las metas programáticas. En enero hubo una caída sustancial de más de un punto en la inflación anualizada. Estoy convencido que vamos a seguir por ese camino.

­¿Qué riesgos percibe al respecto?

­El hecho de que esté convencido de q
ue los precios evolucionarán favorablemente no significa que podamos distraernos respecto a las presiones que sigan vigentes. Por ejemplo, las presiones que vienen vía comercio exterior a través de los precios internacionales y por supuesto del petróleo. Cuando ve el precio del petróleo asusta, y esa es una presión inflacionaria permanente. Pero confiar no es negar que persistan presiones inflacionarias, hay que seguir controlando y trabajando con medidas de política monetaria y fiscal.

Mercosur y la región

 

­En materia de política comercial, ¿los cambios en la Cancillería pueden significar ajustes en la estrategia que el país ha llevado adelante hasta el momento?

­Sinceramente no lo veo así. Uruguay tiene una línea estratégica, y me voy a retrotraer a la ocasión en la que establecimos esa línea, fue en ocasión de la comparecencia conjunta con el canciller Reinaldo Gargano para interpelarnos al respecto. En esa ocasión tanto el canciller como yo, expusimos de común acuerdo, la misma línea que estamos llevando adelante y que seguiremos llevando adelante. La región y el Mercosur son una prioridad estratégica para el Uruguay. En el marco de esa prioridad nosotros no renunciamos a seguir mejorando situaciones que no están funcionando bien. Por eso tratamos de mejorar nuestra presencia fuera de la región y si es posible a través de acuerdos comerciales permitirle al país diversificar su comercio. A través de acuerdos de protección y promoción de inversiones y acuerdos para evitar la doble tributación. En esto no hay dos posiciones en el gobierno. La línea es esta y es la que va a seguir.

 

­¿Cuáles son hoy los principales problemas del proceso de integración?

­El Mercosur tiene asimetrías evidentes que tenemos que tratar de mejorar porque así no funciona bien el proceso de integración. Funciona en perjuicio de las economías más pequeñas. Además el Mercosur tiene políticas de incentivos que no han sido coordinadas y que han sido muchas veces tomadas unilateralmente o bilateralmente por Argentina y Brasil que perjudican a las economías pequeñas. Tenemos que desarticular, colectivamente por cierto, esas políticas que no son justas y que constituyen un claro ejemplo sobre lo que hay que mejorar.

En suma, prioridad estratégica en el Mercosur, Uruguay no puede estar fuera de la región, fuera de la integración y a la vez mejora de la inserción con el mundo.

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