Energía nuclear: reclaman debate
El experto nuclear Ruben Lazo, representante para las Américas de la empresa Areva, adelantó a LA REPUBLICA su interés en venir a Uruguay a fin de llevar adelante seminarios sobre tecnología nuclear «para ayudar a desmitificar el tema».
Lazo, que ha trabajado en más de treinta países instalando plantas nucleares, actualmente se desempeña como encargado de las tres Américas de la empresa francesa Areva, visitó nuestro país. Areva es la empresa número uno en materia de reactores atómicos y pionera en reciclaje de uranio, tecnología que vendió a Japón y está por hacerlo a EEUU.
El técnico uruguayo manifestó su deseo de volver pronto a nuestro país con el fin de «desmitificar el tema nuclear». Consideró «muy necesario» hacerlo para analizar «sin ideologías» la eventualidad de aprovechar una fuente energética «limpia» de CO2.
«Primero la discusión a nivel de nación, lleve el tiempo que lleve, luego vendrán las definiciones concretas», señaló, y recordó que Chile hace varios años lo viene haciendo y se encuentra en la etapa de utilizar reactores para investigación.
Las fuentes consultadas aludieron a algunas notas aparecidas recientemente en El País las que consideraron faltas de información y aplaudieron la iniciativa del ingeniero Lazo.
Señaló a LA REPUBLICA que «ningún especialista puede afirmar que la construcción de una central nuclear lleve menos de 15 años y si en China existen antecedentes de construcción de centrales nucleares en cinco años es porque desde la década de los 80 se comenzó con la preparación de técnicos y ya tienen decenas de estas centrales en funcionamiento».
La organización internacional que rige las normas de la energía nuclear, AIEA, ha declarado de interés seis proyectos internacionales. Uno de ellos es el de un ingeniero iraní que vive en Brasil y que se propagandea continuamente en Uruguay; se trata de un pequeño reactor que generaría 300 MW (hoy en el mundo los reactores, por razones de escala, están en el entorno de los 900MW.
La fuente consultada advirtió que «esto simplemente quiere decir que se le da una especie de carta de crédito para que continúe investigando, pero aún tiene mucho camino por recorrer para convertirse en realidad».
En la misma categoría está el proyecto Carem, argentino, que desde los 80 «está aún en una etapa incipiente».
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