Los Comités de Base en el siglo XXI

Dos años disímiles: 2007 no es 1971, aunque algunos no lo admitan

Las sociedades de hoy no son las de ayer. La uruguaya tampoco. En 1971 los canales de televisión comenzaban en horas de la tarde. Hoy lo hacen en la mañana, donde hasta el programa más choto trata los problemas nacionales.

Desaparecieron los mimeógrafos y hoy hay celulares, mensaje de texto e Internet. Actualmente vale más la pena ver una interpelación por televisión, que ir a las barras. El día que se invente el replay para las interpelaciones y pongan más de dos cámaras, una por lo menos en el ambulatorio, el país se va a paralizar.

Las radios de 2009 son la inmediatez total, las de 1971 los movileros tenían que ir a un boliche, pedirle el teléfono prestado al gaita y si funcionaba largaba al aire el informe. Hoy un periodista puede estar en plena bronca y el oyente puede escuchar el ruido de la trompada que le acaban de dar.

Conjuntamente con estos fenómenos, tenemos la otra cara de la realidad. Hoy hay muy poca gente que solo trabaja ocho horas. Por eso el tiempo libre para otros menesteres es menor, más si tenemos en cuenta que muchos uruguayos van al sindicato, a la comisión de fomento de la escuela, al Centro Comunal o están estudiando, además de trabajar. Para ir al Comité de Base, donde seguramente un clavo que sobresale en el banco termine con el pantalón, hay que ser un imprescindible. Y muy pocos quieren ser imprescindibles. Es que la gente quiere que en algún momento ser un prescindible.

En 2009 hay más posibilidades de informarse, que en 1971. La vida es otra, pero los partidos siguen igualitos, parece que no se han dado cuenta de los cambios sufridos en las costumbres de los pueblos. Eso sí, los que no quieren reconocer los cambios son los que tienen el poder, que tiene forma de silla. Y por lo general bien calentita.

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