Solicitud. Líder político paraguayo pidió la presencia de observadores uruguayos en las elecciones de abril

Lugo aboga por un Mercosur con equidad social y económica

Lugo, un ex obispo católico de 55 años de edad que debió renunciar a sus labores eclesiásticas para poder ser candidato a la presidencia del Paraguay por la Alianza Patriótica Para el Cambio (APPC), asociación política que aglutina a nueve partidos políticos y 20 organizaciones sociales, además de diversos sectores campesinos y grupos sindicales, visitó ayer Uruguay.

Durante su breve estadía en Montevideo mantuvo entrevistas con el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, con el ministro de Ganadería, José Mujica, el intendente de Canelones, Marcos Carámbula, el presidente del Directorio del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, y el ex presidente de la República Julio María Sanguinetti.

En conversación con LA REPUBLICA, Lugo expresó que Paraguay no debe «desentonar» con el resto de América Latina, donde se está registrando una gran «oleada de gobiernos progresistas».

¿Cuál es el motivo de su visita a Montevideo?

-Hacer que Uruguay y Paraguay, que tienen tantas cosas en común y son dos realidades que se encuentran dentro del marco de la integración del Mercosur, puedan trabajar unidos.

Otra preocupación que planteamos a la ciudadanía y especialmente a los partidos políticos y movimientos sociales es la realidad de las próximas elecciones en Paraguay, donde históricamente han sido fraudulentas, por lo que pedimos colaboración, solidaridad y una presencia de observadores que puedan participar el 20 de abril, fecha en la cual se realizarán los comicios.

En ese marco, ya se ha conformado un grupo de jóvenes de diferentes partidos políticos uruguayos y esperamos puedan estar presentes en Paraguay en abril.

­¿Cómo ve la situación del Mercosur, que últimamente ha vivido algunos inconvenientes?

­Hasta ahora el Mercosur es incompleto, porque hay mucha inequidad social y económica y porque los socios pequeños como Uruguay y Paraguay no tenemos los mismos índices de crecimiento y beneficios que tienen Argentina y Brasil. Esas inequidades no nos ayudan a poder integrarnos más profundamente. Creemos que el Mercosur debe profundizarse y ampliarse y esa es una de las posturas que traemos, porque un Mercosur más integrado debe favorecer a todos por igual y sobre todo a los países más pequeños.

­Usted decía que este Mercosur debe ampliarse a otros países, y precisamente el Parlamento paraguayo aún no ratificó el protocolo de adhesión de Venezuela como socio pleno del Mercosur. ¿Eso se revertirá en la medida que usted logre la presidencia de su país?

-Eso depende mucho del Parlamento paraguayo, que hasta ahora no ha tratado el tema, independientemente de que el presidente tampoco ha presentado la solicitud de que se integren nuevos países.Tenemos que ser claros y sinceros porque todos queremos sacar cierta ventaja de la integración y eso se debe garantizar ampliamente a todos los países que la integramos.

­¿Cómo ve el conflicto entre Uruguay y Argentina por la instalación de la planta de celulosa Botnia en la ribera del río Uruguay? ¿Considera que debería haber alguna mediación para solucionar el diferendo?

-Lamento mucho que dos países vecinos puedan tener este tipo de conflictos y, por otro lado, que no hayan podido resolverlo, inclusive con líderes de la región, y se haya llevado el tema a otros estrados internacionales. El sentido común nos dice que una de las mejores cosas es poder llevarnos bien con los vecinos, pero lastimosamente cuando hay intereses multinacionales y económicos las relaciones se deterioran, así como cuando no hay claridad en los tratados y en la discusión de ciertas obras.

Lo que deseamos es un Mercosur pacífico, maduro, integrado, sin discriminación, que sea capaz de resolver sus propios problemas. Pero eso se debe ir construyendo con el tiempo y con el apoyo de los liderazgos de los países vecinos.

­¿Cómo se definiría políticamente? ¿Más cercano a la Teología de la Liberación o al socialismo?

-La opción que hemos hecho en la Iglesia, con los pobres, es una opción pastoral, no es una opción ideológica, y en ese sentido nos diferenciamos de los socialismos pragmáticos o históricos.

Creemos en el pluralismo ideológico. La identidad ideológica nuestra es social, la fraternidad basada en los elementos del régimen de Dios que son: la justicia, la fraternidad, la equidad y la paz, y esos grandes valores traducirlos en programas políticos.

­ ¿Qué significaría terminar con la hegemonía del Partido Colorado en Paraguay?

-Más de sesenta años de rehacer la historia es marcar una ruptura histórica en términos políticos y poder comenzar la recuperación real. Muchos hablan de una segunda independencia, otros de rehacer la República o de una nueva historia política. Es decir, los desafíos y las perspectivas son grandes. Creemos que todo desafío es posible con la participación ciudadana y, sobre todo, con la esperanza de la mayoría de la ciudadanía paraguaya.

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