Pasó al Senado. Encendido debate por participación de Venezuela en misión científica

Diputados aprobó viaje del "Oyarbide" a la Antártida

El asunto fue informado minuciosa, serena, casi exquisitamente por Jorge Menéndez (Partido Socialista), quien, con gran sutileza, logró que no se notara que a esa altura de los acontecimientos ­Vázquez dixit­ ya había sido designado como nuevo subsecretario de Defensa.

Menéndez historió en detalle la relación de Uruguay con la Antártida y los avances logrados por nuestro país, aclarando que en el pasado hubo colaboraciones similares a la que ahora proponía el Poder Ejecutivo con Venezuela. Los blancos ­con su bancada casi repleta­ amenazaban disentir, aunque debe decirse que uno de los más combativos, Jorge Gandini (Alianza Nacional), probablemente preparándose para la interpelación al ministro Danilo Astori de hoy, dejó en su lugar a Irene Caballero, logrando un fuerte efecto de distracción, ya que nadie dejó de mirarla. Beatriz Argimón (independiente Partido Nacional), por su parte, irrumpió con una pollera acampanada color cielo de La Pedrera en otoño, con algunos reflejos plateados, que paralizó el ritmo cardíaco de más de un inadvertido.

A Menéndez le contestó Javier García (Alianza Nacional), con la caballerosidad que es su marca de orillo, rechazando la autorización solicitada para que el buque «Oyarbide» cumpliese la referida misión de apoyo a Venezuela, en el entendido de que debe haber una decisión preceptiva, previa, del poder político, o sea del Parlamento, tras un pormenorizado análisis, cosa que consideró, anoche, virtualmente imposible. Dejó claro su desacuerdo de que Uruguay le hiciera lobby a Venezuela sin que se sepa qué beneficio obtiene a cambio y negó que ésta fuese una misión científica.

En el momento que Daniel García Pintos (Lista 15) tomaba la palabra, comenzó a escucharse en sala un molesto pitido proveniente de los censores de incendio, avisando que se estaban quedando sin baterías. Fue superado el inconveniente cuando se le había dado la palabra a Sergio Botana (Alianza Nacional) y quedó la duda si fue el mejor momento. García Pintos, que apabulló a sus pares con vastos conocimientos sobre Uruguay y la Antártida, dijo que votaría el viaje en cuestión, «porque era bueno para el país», y virtualmente trató de locos a quienes sugerían que detrás del mismo podía haber una alianza militar de cualquier tipo. En ese momento, la cara de los blancos se asemejó al gato Félix cuando quiere comerse a Piolín y se revienta contra la jaula.

Obviamente, García reiteró sus argumentos, lo apoyó Botana, se sumó Iván Posadas, infaltable ­quien acumuló críticas con tono enfático, confesó que iba a votar a favor y citó al filósofo uruguayo que dijo que «una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa» (Kesman)­, y terminó hablando hasta Semproni, con un tono tan cansino que surtió entre los asistentes, al menos los sufridos periodistas, el efecto de un Rivotril de dos miligramos.

Finalmente, el asunto fue aprobado por mayoría ­todos los oficialistas, un blanco y todos los colorados menos Guido Machado, en una mezcolanza que no la podría explicar ni Juceca si viviera­ y pasó al Senado.

En otro orden, sin lectura de informe ni oradores ni tardanzas, se aprobó por unanimidad autorizar al Ministerio de Trabajo la extensión por otros 180 días del seguro por desempleo de los trabajadores de Riloman Sociedad Anónima.

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