Conductor y politólogo
Al otro día del plebiscito salí como loco a buscar algunos amigos para poder gozar el triunfo sin disimular.
Subo a un ómnibus donde todos nos mirábamos de reojo buscando complicidad pero sin jugarnos mucho, apenas un esbozo de sonrisa.
De pronto todos quedamos pendientes del siguiente diálogo realizado en voz alta entre el conductor del ómnibus y el guarda.
Pendientes, pero disimulando, claro.
Guarda: –Y… ¿Qué te pareció lo de ayer?
Conductor: –Que estaba visto… Eso: que estaba visto.
Guarda: –¿Cómo que estaba visto?
Conductor: –Y sí. Con toda la publicidad que tuvo el NO, ¿qué esperabas?
Guarda: –¿Qué publicidad? Si sólo se pudo hacer del SI. No hubo nada sobre el NO.
Conductor: ¡Cómo que no! El NO viene haciendo publicidad desde 1973.
Nunca me olvidé de estas palabras. Siempre me parecieron la mejor síntesis de lo sucedido en el plebiscito y además una clara e irrefutable explicación sobre el verdadero «poder de la publicidad».
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