Ponerle al puente su nombre
Seregni hablaba mucho contigo.
«Sí. Yo, a veces lo veía venir de la Mesa Política desanimado. Con un gran desgaste, y le decía ‘vení, sentate, contame. Hoy no fue una buena reunión,no?’ Y ahí se desahogaba. Me contaba todo.
El se desvivía por encontrar consensos.
Igual se reunía tres, cuatro, cinco veces, las que fuese necesario, para encontrar soluciones, posiciones de conjunto.
No era fácil, pero, para él, era un mandato irrenunciable cuidar el Frente como si fuera un ser vivo. Y esa condición de conductor también la ejercía hacia afuera.
Cuando se trataba de temas nacionales él no tenía ningún problema en reunirse con blancos y colorados para buscar las mejores soluciones.
Por eso yo creo que el mejor homenaje que se le podía hacer era designar el mayor puente, el del río Negro, con su nombre.
Porque si hay algo que define a Seregni es eso, su condición permanente y vocacional de puente.
Por eso, con toda alegría y entusiasmo voy a ir a fin de mes a Mercedes.
No me lo pierdo por nada del mundo. Estoy segura de que a Seregni le hubiera gustado mucho.»
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