"Negocios". Ricardo Medina y Gavazzo fueron autores de extorsión, falsificación de moneda y robos en San José

Los maragatos no olvidan las andanzas de "Nelson" y "Mauro"

En aquellos años, «el Conejo» era «un hombre de cutis morocho, complexión gruesa, de 1,70 metros de altura, cabellos negros más bien cortos, con bigotes, de unos 40 o 50 años aproximadamente; siempre vestía de sport, pero buena ropa.

Los dueños del pequeño supermercado habían comprado, el lunes anterior, un par de cajas de whisky Old Times a buen precio.

José Ricardo Medina Blanco conducía un patrullero, estaba con él Daniel Sánchez, a quien había presentado en la ocasión como un inspector de la Jefatura de Maldonado.

Encararon al dueño y preguntaron por «dos cajas de whisky Old Times que el hijo había comprado a una persona, cuya cédula de identidad exhibieron, y que estaba detenida en Jefatura, que dicha mercadería era producto de un hurto en el que resultó herido un sereno en un depósito de la Ciudad de Maldonado, de donde habían sustraído la cantidad de 100 cajas de whisky de esa marca, y a su vez que la situación del hijo era comprometida por el hecho de haberlo comprado a un desconocido, y que era una macana que el mismo pudiera ir preso; y que la única manera de resolver el problema era mediante el pago de dinero, cosa que debía ser tratada con el inspector de la Jefatura de Policía de Maldonado, expresándole éste que tendría que pagarle dos mil dólares americanos, expidiéndole dos cheques a ser cobrados en el Banco La Caja Obrera de esta ciudad, ambos para distintas fechas, por no tener dicha suma en efectivo», según consta en los legajos de Tauriño y Medina, a los cuales LA REPUBLICA tuvo acceso.

Por supuesto que no sólo se llevaron los cheques, sino que también cargaron, en el patrullero, las dos cajas de whisky.

El comerciante tuvo el buen tino (y la suerte) de consultar a un amigo, oficial de Policía retirado, que le aconsejó realizar la denuncia de inmediato.

Hay que destacar que luego de las investigaciones y del sumario administrativo correspondiente, se realizó la denuncia penal, que en definitiva quedó por el camino, más allá de que gracias a eso los damnificados recuperaron la mercadería.

 

Sobre distracciones  y complicidades

Posteriormente y por otro episodio, Medina resultó destituido como policía y procesado por «extorsión». En esa época, otro amigo suyo es nombrado jefe de Policía en San José. Angel Tauriño asume a principios de 1995 y permanece en el cargo hasta 1997.

 

Incomprensible I

El 10 de agosto de 1995 Tauriño es nombrado para integrar la Comisión Honoraria de Promoción de la Infancia en Situación de Riesgo (creada por disposición de la Ley de Seguridad Ciudadana). Firma la designación el ministro del Interior, Didier Opertti.

 

Incomprensible II

Siendo ministro interino del Interior, el doctor Washington Bado firma junto con el presidente Julio María Sanguinetti: «… no habiendo existido delito contra la administración, ni conexo con la función, ni culpa administrativa grave» (…) «la cesantía del inspector Ricardo Medina Blanco (…) no apareja la pérdida de los derechos jubilatorios».

Notoriamente, en San José, Medina usó su condición de policía para cometer un delito.

 

Las andanzas de  Nelson y Mauro

A Ricardo Medina lo destinan a la Jefatura de San José el 15 de marzo de 1994. El jefe de Policía era en aquel entonces Luis A. Lobati, que le asigna el cargo de jefe de Estado Mayor.

El 4 de enero de 1995 «el Conejo» va a prisión condenado por extorsión y el 15 de marzo se le inicia un sumario administrativo que culmina con su eliminación de los cuadros policiales. Se le declara cesante el 4 de octubre de 1996.

Para mantenerle la jubilación, no se tuvo en cuenta el sumario del 27 de diciembre de 1994, cuando fue denunciado por extorsión en San José.

En enero de 1995 van a la cárcel Ricardo Medina, José Nino Gavazzo, Juan Carlos Pérez Mesa y Daniel Sánchez.

La investigación constata que Daniel Sánchez conecta a Ricardo Medina con Juan Carlos Pérez Mesa, que tenía antecedentes por hurto, abigeato y faena clandestina. Pérez era feriante y se prestó a descontar unos cheques que Medina le dio a Sánchez.

Luego contactan a los dueños de una imprenta, a los que suministran un paquete de papel impreso con billetes brasileños de subido valor. La falsificación estaba inconclusa, les adelantan dinero para que «terminen el trabajo», pero esto resulta complicado y no pueden cumplir con el encargo.

Los cheques adelantados resultaron denunciados como robados. Las cosas se complican, las relaciones se tensan y aparece en escena «Mauro». Lo describen como «de unos 50 años aproximadamente, cutis blanco, caucásico, complexión gruesa, con cierta calvicie, cabellos castaño oscuro, estatura regular, también vestía de sport».

Mauro y Nelson «andaban en un auto marca Volvo, modelo antiguo, color verde agua».

«Nelson» fue el nombre con el que se presentó Ricardo Medina para hacer el negocio y el coche fue identificado como perteneciente a la mujer de Nino Gavazzo.

Efectivamente «Mauro» resultó ser Gavazzo, quien declara que conoce a Medina, pero no sabe nada de los dueños de la imprenta y no puede explicar cómo alguien, que se presentó como «doctor Mauro», pudo usar el vehículo para ir y amenazarlos de muerte.

La historia es bastante conocida salvo que, en general, se habla de un intento de falsificar dólares, cuando en realidad las hojas tenían impresos billetes de 5.000 cruzeiros. Quizá la confusión surge porque las planchas que le encontraron a Medina, en su casa de San José, eran para falsificar dólares.

 

Vinculaciones políticas

La hoja de servicios de Ricardo Medina está plagada, tanto de sanciones como de «reconocimientos» a la labor cumplida.

Se vinculó al sector de la Lista 94, y fue una suerte de «asesor» del doctor Pablo Millor en temas de seguridad, como lo fue Angel Tauriño en asuntos relativos a la seguridad social.

En el entorno de ese sector político aparecen, en reiteración real, personajes vinculados al aparato represivo de la dictadura y a negocios dudosos. Unos trabajan en «seguridad» y otros en la «pesca», pero hay una causa común que los une.

El referente del sector, hoy, es el diputado Daniel García Pintos.

 

BREVE CRONOLOGIA

El 19 de noviembre de 1973, el joven oficial es becado para realizar estudios en la Academia Internacional de Washington.

En octubre de 1975 sufre «Procesamiento y prisión» en un expediente que se tramitó en el Juzgado Militar de 5º Turno. Fue acusado de Desobediencia y omisiones en el servicio.

En 1976 es suspendido 6 meses en el ejercicio de sus funciones, aunque el 17 de julio de ese año pasa en Comisión al Servicio de Información de Defensa. Por su destacada actuación, ese año le otorgan 20 puntos (el máximo).

El 30 de octubre de 1978 se le expide una «constancia positiva por brillante labor». El 3 de enero de 1979 obtiene nuevamente «20 puntos por su destacada labor».

Así fue haciendo su carrera para, ya en democracia, desempeñarse en empresas de seguridad (Ministerio del Interior) y en diversos tribunales examinadores de materias como esgrima, tiro e inglés.

 

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje