El piquete con los días contados
Los asambleístas de Gualeguaychú sostienen que no acatarán el fallo de La Haya, previsto para el año próximo, y proseguirán con el corte hasta que Botnia se vaya. Fuentes gubernamentales de Argentina estiman que el paso debería ser despejado de inmediato y al menor costo político posible.
Se especula con que en marzo habría novedades. Sin embargo, ya esta semana podrían surgir noticias, a partir del encuentro que mantendrán los activistas con la presidenta Cristina Fernández.
Si bien la mandataria argentina declaró que los cortes a los puentes internacionales deberían ser levantados en caso que un fallo de la Corte Internacional de La Haya fuera adverso a los intereses del país vecino, desde hace unos dos meses, está sonando con insistencia la versión de que el gobierno de Cristina Fernández instaría a los asambleístas de Gualeguaychú a que levanten el piquete en el puente internacional General San Martín.
Fuentes periodísticas de Buenos Aires informaron que el gobierno argentino está «harto» del accionar del grupo piquetero de Entrerríos y espera lo antes posible solucionar este tema pendiente.
En la reunión del jueves, los ambientalistas pedirían a la presidenta que declare como «causa nacional», el reclamo de los asambleístas entrerrianos.
Sin embargo, se es escéptico respecto a tener un resultado positivo de abierto apoyo a la actividad emprendida por los activistas.
Al finalizar su gestión, el ex presidente Kirchner manejaba la intención de desarticular los cortes a los puentes en forma gradual. Primero, se garantizó el paso por el puente de Salto Grande, lo que fue realizado a través de una resolución judicial, que prohíbe la interrupción al tránsito en Concordia.
En el caso de Colón, hubo un apercibimiento de la gendarmería a los referentes de la asamblea ciudadana, de que en cualquier momento vendría la orden para liberar el paso por el puente General Artigas, que une las localidades de Paysandú y Colón.
Incluso, durante enero, uno de los cortes fue levantado por presión de los comerciantes argentinos y de los propios turistas.
En Gualeguaychú, sobre fines de 2007, uno de sus integrantes manejó cambiar la metodología de lucha, con la probabilidad de levantar el corte. Luego, dio marcha atrás en sus dichos.
Pero en la frontera Fray Bentos-Gualeguaychú se maneja que el corte de rutas, principalmente por presión del gobierno argentino se estaría levantando a principio de marzo.
Activistas entrerrianos dudan del apoyo del Ejecutivo Nacional a su causa, y algunos de ellos entienden que podría existir una injerencia empresarial y de intereses económicos para que el corte se levante.
«No sabemos que puede pasar», indicó a LA REPUBLICA una activista de la asamblea de Gualeguaychú.
Desde la aplicación de los cortes a los puentes internacionales, varios actores se han visto perjudicados por la implementación de la medida. Los primeros afectados fueron los operadores turísticos, la industria «sin chimeneas», tanto como los comerciantes locales de Fray Bentos y de Gualeguaychú, así como los trabajadores del paso de frontera. Luego le siguieron los importadores de bienes de consumo masivo, que llegaban a territorio uruguayo desde Argentina, a través del puente.
El bloqueo también golpeó a empresas de transporte carretero. Además, hubo inversores que económicamente resultaron perjudicados, al impedírseles el trasiego de insumos desde Argentina. La lista incluye a poderosos empresarios argentinos. Algunas fuentes manejaron el nombre de Eduardo Eurnekian como uno de los empresarios perjudicados. Eurnekian, administra numerosos aeropuertos argentinos y es concesionario del Aeropuerto Internacional de Carrasco, cuya nueva terminal está en proceso de construcción.
En tal sentido, fuentes de Puertas del Sur, consorcio encargado de la administración del aeropuerto de Carrasco, aclararon que el bloqueo a los puentes no afecta actualmente el proyecto de construcción de la nueva terminal y recordaron que la terminal aérea tiene cuatro años de planificada y dos de ejecutada. A principios de 2006, teniendo en cuenta la realidad de los cortes de ruta, el consorcio resolvió «readecuar» su estrategia, modificando los contratos previstos, prescindiendo de traer mayormente los materiales de Argentina, y recurrir a la importación de otros países de la región e incluso de Europa. Hasta optó por adquirir productos en Uruguay.
Desde la empresa se dijo que el levantamiento de los cortes no afecta económicamente el proyecto, y se aclaró que podría obtenerse un abaratamiento que es menor en la globalidad del emprendimiento.
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