Benedetti cumplió su mitad de la cábala
Ariel nunca se comprometió a nada más que, llegado el momento, plantearlo. Como correspondía. Pero era jugar al que «seguro se recupera pronto y hay nota, foto, nuevos libros, Benedetti para rato».
Eso era. Benedetti para rato, porque eso era lo que nos trasmitía Ariel en sus informes, la indeclinable fuerza de ese ser humano que ha escrito tanto sobre la vida y que ahora estaba ahí, en un CTI, solo y en silencio, luchando contra algo invisible, que lo jaqueaba desde su interior. Nos revelaba esa situación. La complicidad fue aún mayor cuando supimos que lo primero que Mario le pedía cada mañana era LA REPUBLICA y que su diversión inmediata era hacer las palabras cruzadas.
Desde hace algunas horas Mario está en su casa. Todavía restableciéndose, recuperando fuerzas de aquella feroz enterocolitis que ya es pasado. Todavía falta un poquito para esa entrevista, esa primera foto de 2008. Pero gracias, de nuevo, a Ariel que ofició de nexo y de escribiente al dictado de Mario, tenemos su primer mensaje vía mail. El minicuestionario salió de una rueda de compañeros de la redacción, que se lo mandamos ni bien salió del CTI, como primera parte de la cábala cumplida. Y ayer vino la respuesta, como contrapartida. Ahora resta la tercera parte, lo que convierte a esta promesa en realidad, la presencia de ustedes.
«¿Va a tener que hacer una dieta muy estricta?
-Claro que hay una dieta, pero igual puedo darme algunos gustos que disfruto mucho.
¿En qué cosas pensó en este tiempo?
Pensé bastante en temas para escribir.
¿Cómo es estar en un CTI?
Quietud y nostalgia.
¿Qué recuerdos le ayudaron?
Los buenos momentos con gente amiga.
¿En este tiempo, cambió algo su manera de ver las cosas?
Siempre va cambiando porque cambia la realidad y el mundo.
¿De qué libros se acordó más?
Me sentí muy cerca de Pessoa, me acompañó el libro Máscaras y Paradojas, la lectura de cuentos de Chejov y algunos enfermeros y médicos me preguntaron por los haikus, pues les llamaron la atención y comentamos sobre el tema con ellos. Nos hizo mucha gracia la cita de uno de mis haikus que pareció asociarse a mi dolencia:
no hay laberinto
tan complicado como
los intestinos.
Un abrazo, Mario y Ariel».
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