Gesto. Consideró "conmovedor" el paso al costado del vicepresidente a la candidatura presidencial

Para Lescano, "si alguien pretendía dañar a Nin Novoa, logró su objetivo"

Calificó la postura del vicepresidente como «sincera y valiente», aunque aguarda que con el paso del tiempo la situación pueda modificarse. Dijo que el planteo realizado por el vicepresidente en una reunión en Las Toscas fue «conmovedor» y muestra la «faceta humana» que sus allegados ya le conocían al líder de la agrupación política.

­¿Cuál fue el planteo concreto que hizo Rodolfo Nin Novoa a la dirigencia de Alianza en la reunión en Las Toscas?

­Efectivamente hubo una reunión del equipo de dirección de la Alianza Progresista en Las Toscas para evaluar la situación. Allí Rodolfo Nin Novoa hizo un planteo sobre los últimos acontecimientos conocidos, en los que todos opinamos que había actuado correctamente y en forma rápida en las decisiones que había adoptado, pero como se comprenderá le estaban afectando mucho. Yo diría que hizo un planteo casi conmovedor, de franqueza, en el sentido de la forma en que lo está afectando esa situación, en la que todos los presentes estamos convencidos de que hubo una intencionalidad de dañar su imagen.

Lo que expresó allí fue que en esa condición de ánimo, y hasta tanto esta situación no quedara definitivamente aclarada, desde el punto de vista de las instancias que están planteadas, como la situación de su hermano Gonzalo, él no está en condiciones de aceptar una candidatura. Esa fue su posición, muy sincera y muy valiente, que creo que se convierte en parte de la fortaleza que mañana puede tener el hecho de insistir con su nombre. Debo decir que todos los presentes coincidimos en señalar que debíamos respetar como corresponde esta decisión, este estado de ánimo, personal y absolutamente intransferible, pero que Rodolfo Nin Novoa sigue siendo para la Alianza Progresista, y estoy seguro que trasciende ampliamente a la agrupación, uno de los principales capitales políticos del gobierno y del Frente Amplio. En consecuencia, esas circunstancias que hoy llevan a motivar esa declaración que hiciera ante amigos, que estamos juntos en la lucha política desde hace varios años, pueden cambiar en el día de mañana.

 

­Ese es el estado de ánimo actual del vicepresidente. ¿Qué espera que pase en el futuro?

­Creo que es un estado de ánimo que marca esa faceta humana que desde siempre todos apreciamos en él. Si alguien, como estamos previendo, quiso golpear el estado de ánimo de Nin Novoa, logró su objetivo. El está muy dolorido con esta situación y esas cosas llevan su tiempo. Es muy fácil hacer el daño, pero después es muy difícil recuperarse.

Sin embargo, no lograrán hacerle daño desde el punto de vista político. No cabe duda en toda su larga trayectoria, su cercanía con el presidente Tabaré Vázquez, que es un líder político y uno de los puntales del proyecto progresista que deberá continuar.

 

­¿Cuál fue la reacción de los dirigentes que estaban allí reunidos al escuchar este planteo?

­Una vez más nos sentimos conmovidos por esa expresión humana, ajena a todo cálculo político personal, que siempre advertimos, desde la primera vez cuando vino al Frente Amplio a estar en la intemperie más absoluta. Por lo tanto, uno tiene que ser respetuoso ante un tema de ánimo y de conciencia, que es una decisión absolutamente intransferible.

Pero desde esa posición de conflicto anímico, a su vez, nos trasmitió una gran fortaleza. Porque alguien que sufre y expresa con tanta fuerza ese sentimiento humano, desde luego merece respeto y admiración. En lo personal, creo en el camino hacia adelante y que entre todos debemos encontrar, con mucha responsabilidad y sentido histórico, por las cosas que están en juego en el país y en el Frente Amplio, una candidatura que reúna los máximos consensos. Yo tengo la esperanza de que cuando lleguemos a ese tiempo político el nombre de Nin Novoa será considerado por todos con el respeto que merece.

 

­Desde el punto de vista político esta situación no parece darse en un buen momento, justamente cuando el resto de los sectores del Frente Amplio viene manejando distintas posibilidades para encontrar la fórmula presidencial.

­La Alianza Progresista, hasta la definición categórica del presidente Tabaré Vázquez de hace algunos días, tenía una decisión de voluntad reeleccionista. Desde el primer momento se definió como un sector que quería ser al menos uno de los escudos y espadas del Presidente de la República. De manera que, de haberse decidido la reelección, hubiésemos estado impulsando con mucha voluntad política las condiciones para una reelección.

Conocida definitivamente la decisión del Presidente, efectivamente se abre un tiempo donde creo que las circunstancias que pueden estar rodeando a cualquiera de los precandidatos, cuyos nombres están sobre la mesa, no mella en absoluto la autoridad moral ni las credenciales políticas de todos ellos. De manera que, tanto los llamados candidatos emergentes como los líderes que arrastran una voluntad de candidatura presidencial por lo que representan ­me refiero a los ministros Astori, Mujica y al propio vicepresidente Rodolfo Nin­ son todos nombres que configuran un formidable capital, acerca de los cuales una verdadera tarea de artesanía política, de construcción unitaria responsable, no tengo dudas que va a encontrar una expresión de síntesis para el gran objetivo que todos queremos compartir.

Sería un pecado mortal que una expresión de sectarismo pusiera en duda que un frenteamplista pudiera recibir la banda presidencial de parte de Tabaré Vázquez, para seguir conduciendo los destinos de este tiempo progresista que vive la patria y que necesita ser ampliado, profundizando las reformas, innovando en lo que sea necesario, para seguir y tener toda la autoridad que el gobierno y la fuerza política tienen para solicitar a la gente que endosen un nuevo crédito, porque el Frente Amplio configura esa propuesta de cambio en el país.

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