Justicia brasileña decidirá en marzo extradición de Cordero
El Supremo Tribunal Federal (STF), máximo órgano judicial de Brasil, decidirá en el mes de marzo próximo si extradita o no al prófugo coronel (r) Manuel Cordero Piacentini, requerido por crímenes de lesa humanidad en los años de la dictadura, por tres jueces de Argentina y uno de Uruguay.
El próximo 4 de febrero, el STF levantará su feria judicial y sus integrantes comenzarán a analizar las recomendaciones del ministro relator Marco Aurelio de Melo, quien el pasado martes 22 de enero entregó sus conclusiones junto a los ocho volúmenes de fojas y tres anexos que componen el proceso judicial de Cordero en Brasil.
Cordero había sido detenido en Santana do Livramento en febrero de 2005 luego de permanecer oculto durante casi un año tras huir de Uruguay donde debía comparecer ante la Justicia por un delito de «desacato con ofensa» por el que le había denunciado el juez José Balcaldi, quien para ello archivo una causa por apología de la tortura.
Luego de ser capturado, Cordero permaneció recluido en la sede de la Superintendencia de la Policía Federal de Porto Alegre desde donde, a mediados del año pasado fue trasladado a la penitenciaría de Santana do Livramento y luego a la Brigada Militar Nº 2 cercana a esa ciudad fronteriza, donde hoy se encuentra.
El «Efecto Tróccoli»
Observadores judiciales brasileños indicaron a LA REPUBLICA que la decisión del ministro Marco Aurelio de Melo podría verse influenciada en contra del coronel Cordero, por la tensión política que en Brasil ha generado el pedido de extradición del fiscal italiano Gianncarlo Capaldo sobre once represores de la dictadura brasileña.
El ministro Marco Aurelio fue uno de los primeros en pronunciarse en contra de las requisitorias realizadas por la jueza Luisanna Figliola de la Corte de Roma, con el argumento constitucional de que ningún nacional puede ser extraditado de su país y primero deberían ser encausados por la justicia local.
El fiscal Capaldo solicitó a fines de diciembre último la extradición de 149 mandos civiles y militares de las dictaduras del Cono Sur por la desaparición de ítaloamericanos en el marco de la coordinación represiva conocida como Plan Cóndor, luego de la detención en Salerno, del prófugo capitán de navío uruguayo Jorge Tróccoli. Tróccoli había fugado a Italia en setiembre de 2007 cuando parecía evidente que sería procesado, junto al dictador Gregorio Alvarez y su camarada Juan Carlos Larcebeau, por la desaparición de cuarenta uruguayos (seis de ellos descendientes de italianos) que habían sido secuestrados en Argentina y trasladados ilegalmente a Uruguay en 1978.
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