Noticia de una mentira y de un canalla

El poder, el de verdad, sabe utilizar sus recursos cuando libra batallas contra quienes lo molestan. Siempre tarde o temprano utiliza a mentirosos y canallas.

Estos últimos días me enteré por Ultimas Noticias primero y por El País después que un canalla empezó a operar.

El viernes el diario de la Secta Moon, que tiene una larga trayectoria de amparar canallas, como ejemplo alcanza la presencia como jerarca y columnista destacado de ese medio de Jorge «Charleta» Gunderzoph, publicó la noticia de que un periodista entregó una carta a APU, sosteniendo que renunció a LA REPUBLICA porque fue presionado y entre las presiones, me involucra en una, para lograr que firmara la crónica de la última instancia del juicio Fasano-Paolillo.

El sábado, el diario orgánico de la dictadura, El País, se hace eco de la versión y publica exactamente los mismos términos. ¿Se habrá emitido un comunicado de prensa?

Una digresión antes de ir al fondo del asunto. En El País mi apellido fue mencionado dos o tres veces. Las dos primeras fue para aplaudir a la dictadura por detener a mi padre. La publicación del medio obsecuente de la tiranía se produjo mientras mi padre era torturado salvajemente y puesto al borde de la muerte durante largos meses. Ahora un pusilánime le da la oportunidad, al diario de la dictadura, de volver a mencionar mi apellido y como corresponde yo reacciono como lo hice con muy pocos años en aquella ocasión.

Algunas puntualizaciones primarias. Yo no conozco la denuncia completa, no me la transmitió el canalla, con quien tuve contactos personales varias veces después de que renunció a LA REPUBLICA y nunca me comentó nada. Tampoco, y esto es particularmente extraño, me la comunicó APU, que ahora me entero hace quince días tiene «una grave denuncia» que me involucra personalmente, la discutió en dos instancias de directiva y a pesar de ser afiliado con mi cotización al día, no consideró necesario informarme nada. Parece que era más importante informarle a Ultimas Noticias y a El País. En fin.

Lo que digo entonces, lo digo en función de las versiones aparecidas en esos dos medios, no me queda otra.

Lo que afirma este individuo es mentira. A todos los que estuvimos en el juicio Fasano-Paolillo, el director de LA REPUBLICA nos pidió que consideráramos la posibilidad de firmar la crónica del juicio dado que, era de suponer y así ocurrió, la versión de todo el resto de los medios iba a transmitir una historia distinta.

Cuando hablé con este señor por teléfono le dije con total claridad que no tenía ningún compromiso en firmar.

Me dijo que no había problema y que pusiera su firma. Continuó trabajando en el diario varios días y nunca me planteó problema alguno, jamás. Cuando renunció al diario lo hizo por motivos económicos, discrepando con una decisión empresarial de índole salarial. Nunca dijo, ni oralmente ni por escrito, algo que se parezca a lo que ahora se hace público.

Miente, y miente a sabiendas del servicio que presta, ¿habrá conseguido los ingresos extra que buscaba?

Entonces, cada uno puede asumir la actitud que le plazca, la más cómoda y más sencilla es hacer como que esto es un hecho aislado y todo es casualidad.

Casualidad es que un pusilánime se vaya del diario con un argumento y casi simultáneamente recurra a un sindicato del que ni siquiera es afiliado, porque la actividad sindical no va para nada con él ni con su entorno, para denunciar presiones en el caso Arbilla.

Casualidad es también, que esa denuncia se publique en el diario de la Secta Moon y en estos últimos tiempos casi vocero oficial de Arbilla y en el diario de la dictadura que lo ampara y lo respalda en el gremio de los empresarios periodísticos panamericano, la SIP.

Casualidad es que insistentemente circulen versiones de que este canalla que está relacionado personalmente a la ultraderecha y que tiene vínculos, ¿cómo llamarles, familiares?, con el coronel (r) José Nino Gavazzo, actuó en contubernio con otro personaje más parecido a una versión aggiornada de Amodio, que parece que el poder volvió a encontrar.

Cuando la pelea es en serio es difícil salir sin cicatrices, he peleado todo lo que he podido durante mis 35 años y vi pasar muchos canallas y mentirosos que sirvieron al poder. Tienen un problema, son desechables, los usan, los utilizan y los tiran. Triste destino.

Gabriel Mazzarovich – Secretario de Redacción

 

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