Interna de AEBU al rojo vivo. Sindicalista de la 810 acusó a la lista 17 de una operación política para perjudicarla

Laura Gomensoro desmintió un complot con el Poder Ejecutivo

Gomensoro, de larga trayectoria en el movimiento sindical, actualmente de licencia, estuvo en la primera línea de un duro conflicto con el gobierno, que paralizó a la banca oficial.

En diálogo con LA REPUBLICA, negó haber distorsionado la marcha del conflicto y recordó además que fue la única consejera que no firmó el acta de preacuerdo en defensa a los postulados de una asamblea.

Gomensoro, delegada en el Consejo de Banca Oficial, confirmó que solicitó la renuncia a ese cargo por «motivos personales». No obstante, su agrupación, la 810, le pidió analizar el tema una vez se reintegre de su descanso, a partir del lunes próximo.

La sindicalista rechazó las sospechas que se tejieron en su contra y las acusaciones de «entregar el conflicto».

En respuesta a un artículo publicado en LA REPUBLICA el 11 de enero pasado, Gomensoro exhibió copia del acta del preacuerdo que ella no suscribió (sí dejó constancia de su voto discorde) y de los comunicados de la agrupación 810 y 4 de AEBU que reivindican su accionar. Además, recordó su oposición frontal, tanto a dichos de integrantes del directorio del BROU, como del ex directorio del BHU. Además, narró un incidente que mantuvo con el escribano Walter Morodo y que denunció ante el Consejo de Banca Oficial.

En una larga conversación con LA REPUBLICA, Gomensoro sostuvo que no tiene poder para «distorsionar» la marcha de ningún conflicto. «En realidad, no tengo ese poder», dijo. Por otro lado, afirmó que no cabe duda que «los mayores destinatarios de los cuestionamientos que yo efectué durante toda la negociación de este convenio fueron el Poder Ejecutivo, el Ministerio de Economía en primera instancia, porque el contador Mesa era el vocero del gobierno, el Directorio del BROU que no sólo cuestioné en el ámbito, sino en los medios de prensa, y el directorio del BHU, además del descontrol del director Morodo». Recordó que, inmediatamente después de ese incidente, al directorio del BHU le fue solicitada la renuncia, pero «no me van a decir que yo cargo con esa responsabilidad».

Gomensoro dijo que condena las «afirmaciones mentirosas de eventos que no ocurrieron y que nada se haya dicho de todo el conflicto, de la negociación que duró cinco meses, y que como hoy (por ayer) está convocado el ámbito por el incumplimiento del mismo. Este convenio ya se está incumpliendo. O sea que no estábamos tan equivocados. El convenio no sólo era malo, tampoco se iba a cumplir».

La sindicalista pidió, a su vez, «que se sepa la verdad», y afirmó que «la verdad está documentada». Porque, «los compañeros que integraron la delegación de la 98 ratificaron la confianza en mi actitud, los compañeros de la 810 lo mismo». «Por lo tanto, resulta para mí evidente que quienes orquestaron esta maniobra fueron los compañeros del espacio 17 tal vez para justificar ese cambio tan radical de postura de tener una plataforma de 27 puntos y decir que la vamos a defender y después cambiar de postura».

Cabe recordar que en el marco de las movilizaciones de AEBU, el gremio solicitó la renuncia del representante del Poder Ejecutivo Daniel Mesa y de todo el equipo económico, y que la Lista 810 era la principal impulsora de tal reclamo. También es de consignar que desde el ala más radical de AEBU se calificó de «entreguistas» a las listas 17 y 98 por apostar al diálogo con el Poder Ejecutivo para encontrar una salida al conflicto.

«Me parece horrible que se pretenda hacer ver una suerte de complot entre el gobierno y quien habla para extender el conflicto y no firmar el convenio», sentenció. «Porque entonces, ¿yo extendí el conflicto, no firmé el acta pero convencí a los demás consejeros de que sí firmaran? Me parece absurdo», afirmó. Además, sostuvo que le parecía «lamentable que se pretenda no sólo poner en tela de juicio mi moral y mi fidelidad de clase, sino también la capacidad de mis interlocutores». «Yo podré tener diferencias ideológicas con un montón de gente, pero no los subestimo, y mucho menos los insulto, discuto políticamente».

 

La historia

Gomensoro recordó que el convenio anterior vencía el 30 de junio, y que AEBU solicitó al gobierno instalar un ámbito de negociación integrado por OPP, los ministerios de Economía y Trabajo, el Consejo Banca Oficial de AEBU así como delegados de los bancos estatales.

En el marco de esa negociación que incluyó delegados de la Agencia Nacional de Vivienda, se desencadenó un duro conflicto que duró unos 5 meses. Pero al mismo tiempo, se hicieron ostensibles las distintas visiones al interior del sindicalismo.

«En el marco de un paro, una amplia mayoría aprobó una plataforma que contenía aspectos reivindicativos y programáticos y que establecía rechazar la propuesta del gobierno, seguir para adelante con el conflicto y seguir adoptando medidas de lucha hasta la obtención de todos los puntos de esa plataforma (27 puntos)».

«Por abrumadora mayoría, lo aprobó el 85% de la asamblea, lo que no dio lugar a la menor duda», recordó. «Los compañeros de la 98 desde el principio habían dicho que eran partidarios de renovar el convenio a tapas cerradas y que no se hiciera un conflicto».

«Fue lo mismo que fundamentaron en la asamblea y lo mismo que votaron. Le hacemos llegar al gobierno las reivindicaciones del gremio frente a la mayoría de las cuales la respuesta fue negativa.

Sin embargo, le fueron agregando algunos condimentos.

El gremio se pronunció en contra de la reforma del Estado, diciendo que no se debía participar de las comisiones que el gobierno nos proponía que eran para analizar la reforma y dentro de este tema la reforma de los bancos».

«Ya en ocasión de empezarse la reestructura del Banco hipotecario este gobierno ya había anunciado, si bien el proceso comenzó en el período anterior, que esta iba a ser la prueba piloto de la reforma del Estado. Los resultados están a la vista y fue el fundamento por el cual el Poder Ejecutivo solicitó la renuncia del Directorio, por la falta de ejecución de esa reforma», indicó.

Gomensoro recordó que en el ínterin, se efectúa, después de la asamblea, un plenario de delegados de la banca oficial «porque habían empezado a la interna del consejo de parte de algunos compañeros consultas en torno a cuáles eran las medidas de lucha que debíamos aplicar». «El sistema financiero tiene, según la realidad de cada banco, distintas situaciones; no es lo mismo aplicar un paro de una hora en el clearing por ejemplo que aplicar un paro de una hora en una sección de atención al público al final de la jornada. Había sectores medulares». Entonces, si no se avanza en la negociación, «mi postura fue, profundicemos las medidas de lucha. «No nos quedemos sólo con el corte de horas extras -que tampoco se cumplió a rajatabla-, porque hubo autorizaciones para hacer horas extras cuando lo que había resuelto el consejo era que el trabajo extraordinario se realizaba en el régimen de guardia gremial». «Y hubo algunas excepciones que no votó el Consejo en que se autorizó a algunos compañeros a realizar horas extras fuera de la resolución. Continuamos con las negociaciones hasta que el gobierno nos presentó una propuesta que era bastante peor que el acta de preacuerdo que se firmaba, porque ese famoso 30 de noviembre de 2007, cuando el gobierno nos trae por escrito la propuesta, y sabiendo, tanto el gobierno cómo los compañeros de la delegación sindical que la 810 no la iba a suscribir, igualmente me tomo la molestia de mejorar esta propuesta, porque ante la posibilidad de que el gremio lo aceptara, mi obligación es que los trabajadores tengan la mayor cobertura posible».

 

Choques

Gomensoro recordó que en el transcurso del conflicto, «el directorio del BROU estuvo permanentemente haciendo declaraciones a la prensa contra los trabajadores y en particular contra la agrupación 810″. Esto llegó al extremo, dijo, de poner en «tela de juicio, al entonces compa

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