
El acuerdo que hoy se suscribe se inscribe en el Plan Estratégico de Ancap donde se definió revertir el déficit, que ronda entre 4 y 5 millones de dólares, que desde hace muchos años la sección Portland mantiene.
Luego de dos años y medio de gestiones y delineamiento de un plan maestro, se concreta un primer paso con Loma Negra (su accionista principal es la empresa brasileña Camargo Correa) que tiene la mayoría del mercado argentino.
Se reactiva un antiguo acuerdo que ya tenían las dos empresas (cuando Loma Negra pertenecía al grupo argentino Amelita Fortabat y que debió suspenderse en 2001 ante la crisis que vivió Argentina) por lo que las exportaciones de cemento y clinker hacia Argentina se realizarán directamente por Ancap a Loma Negra, fijándose volúmenes anuales de exportación, una paramétrica de ajuste de precios y un plazo de duración para el acuerdo de 15 años.
También hubo acuerdo en que Ancap pase a tener el 95% del paquete accionario de la Comercializadora Cementos del Plata (que vende el pórtland en nuestro país, por ejemplo) y asume el control de la gestión de la empresa.
Sobre lo que no hubo acuerdo con la empresa fue en la concreción de un convenio para que financiara las inversiones de Ancap en cemento que insumirán unos 200 millones de dólares.
La empresa uruguaya salió a buscar financiación luego que se hablara con seis empresas importantes en el mundo del cemento, pero hasta el momento no se ha llegado a buen puerto con ninguna de ellas.
La otra negociación que ha avanzado es con Pdvsa que tiene un consumo importante de cemento en los pozos de petróleo y en obras sociales.
En realidad los venezolanos están interesados en clinker, que tiene un importante valor agregado y es la etapa anterior al pórtland. A su vez Ancap está interesada en el petcoke (un residuo del petróleo), el combustible barato que hoy utiliza la industria cementera, del que Pdvsa tiene excedentes por lo que se podría formar una sociedad mixta con el fin que Ancap comercializara el combustible venezolano en la región.
Por otra parte, Ancap se abocará rápidamente a buscar financiación para llevar adelante la modernización de sus dos plantas.
Ya está decidido que habrá un llamado abierto que asegure un régimen de igualdad para todos los interesados.
En ese sentido, el acuerdo que hoy se firma mantiene un derecho de primera opción para Loma Negra (a igualdad de condiciones con otras empresas) si Ancap decidiera realizar, en régimen de sociedad nuevas plantas de cemento.
Por otra parte, el Ente tiene muy en cuenta el know how sobre manejo de petcoke y la nueva tecnología que posee Camargo Correa ya que cuenta con varias plantas en América con estas características.
Otro interesado es Pdvsa, un interés que data de largo tiempo e incluso está escrito en los últimos acuerdos firmados entre los presidentes de Uruguay y Venezuela.
Posiblemente Ancap continúe buscando ligar la financiación de las dos fábricas con la posibilidad del pago con cemento pórtland, por entender que es la mejor solución financiera para la empresa y a su vez asegura la colocación de la futura producción excedentaria.
Para poder ser competitivo en el mundo del pórtland es necesario en la actualidad producir a determinada escala, con tecnología moderna (la maquinaria de las fábricas de Minas y Paysandú tiene 50 años) y, en particular, utilizar un combustible barato, de lo contrario, es imposible poder competir.
La escala más pequeña de producción es de 500.000 toneladas al año con plantas de una sola línea de producción. Ancap produce esa cantidad actualmente pero con sus dos plantas y con cuatro líneas de producción lo cual habla por sí solo de su falta de competitividad.
A ello hay que agregarle que en materia energética, por lo menos en la región, se está utilizando al coke de petróleo que es el combustible más barato, mientras que en Minas se funciona con fuel oil (el combustible más caro) y en Paysandú con gas natural que si bien es más barato, existen problemas de abastecimiento desde Argentina.
Uruguay está consumiendo alrededor de 700.000 ton anuales de las cuales Ancap vende poco más de 300.000 ton por lo que la inversión planeada de 200 millones de dólares para renovar las dos plantas producirá 1.000.000 de ton anuales. El Directorio entiende que desde un punto de vista social y económico para el interior del país, no se puede cerrar ninguna de las dos plantas. El gran excedente que se generará debe necesariamente comercializarse fuera del país a través de convenios a largo plazo que le aseguren a Ancap un retorno para la inversión realizada.
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