La importancia del liderazgo

El Frente Amplio y el propio gobierno están fuertemente impregnados del factor electoral, debido a lucha por la candidatura a la Presidencia de la República.

Si bien esta lucha no es pública –no hay ni una sola pintada a favor de uno u otro candidato–, determina cada gesto y movimiento de la dirigencia, que también se preocupa por la suerte de cada sector. Así el perfilismo se ha vuelto una verdadera enfermedad, que por cierto en el transcurrir de 2008 se verá agravada, particularmente cuando los ministros Danilo Astori y José Mujica dejen el gabinete y retornen a sus bancas en el Senado de la República.

El dilema que se le presenta al presidente Tabaré Vázquez ante esta compleja realidad es definir los criterios para la conformación del nuevo gabinete. Puede mantener, como hizo desde el primer día, el criterio de mantener los equilibrios políticos a la hora de designar los nuevos ministros. Pero también puede abandonar esa idea, construyendo un gabinete más técnico y seguramente más joven.

La primera opción, mantener los equilibrios, tiene la ventaja de que todo el FA seguirá comprometido con el gobierno. En cambio si rompe los equilibrios, puede pasar que los dirigentes que disputan la candidatura a la Presidencia tomen una relativa distancia del gobierno a medida que se acerquen las elecciones internas.

Ante esta situación el Presidente no tiene otro camino que reforzar su liderazgo, estableciendo pactos internos muy sólidos que le permitan darle más agilidad al gobierno y, a la vez, establecer un fuerte compromiso del Frente Amplio para que defienda, en todos los planos, la gestión.

No será tarea sencilla, pero en esto a la izquierda le va la vida.

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