Un grupo de alumnos brasileños fue forzado a pagar "tasa de salida" durante dos años

Denuncia de "coimas" en Aduana de Chuy llegó al Ministerio de Turismo

El director de eventos del centro académico, Gualberto Mendes Carneiro, el profesor Carlos Alberto Teixeira y el representante de los alumnos Eduardo Rizzo firman una extensa carta donde denuncian las irregularidades. Los firmantes aseguran que el 11 de setiembre del año pasado, a la hora 13, intentaron pasar por la aduana del Chuy hacia Uruguay en un ómnibus cargado de estudiantes que venían por un intercambio.

Al llegar al cruce les solicitaron una «tasa de salida» de cinco dólares por cada uno. Como se negaron a pagar, los retuvieron durante tres horas en la frontera, por lo que terminaron pagando 120 dólares, «como condición especial por parte de los funcionarios de la época».

La carta, a la que accedió en forma exclusiva LA REPUBLICA, fue remitida a diversas autoridades, entre las que figuran el ministro de Turismo, Alfonso Varela, el embajador en Brasil, Mario Fernández, la cónsul María Chiarino y el director de Aduanas, Jorge Sienra. Allí se asegura que la situación «fue presenciada por el funcionario del Departamento de Informaciones Turísticas del Uruguay», de apellido Olivera. «Dicho funcionario sugirió que formalizáramos la queja por escrito en un libro que estaba expuesto allí, pero solamente aumentó la amenaza de que nos prenderían durante más tiempo en caso que algún registro fuera hecho».

Historia repetida

La situación vivida por los estudiantes volvió a repetirse este año aunque con más violencia que el anterior. El mensaje a las autoridades uruguayas señala que el 3 de setiembre pasado, «siendo la hora 3.20 de la madrugada, los funcionarios (uno de ellos era el mismo del año pasado) nos dijeron que no tenían las tarjetas para autorizar la entrada al país y que tendríamos que esperar hasta las 9 de la mañana para que fueran al centro a sacar copias. Ante nuestra molestia, nos pidieron que volviéramos al ómnibus a esperar. Pasados diez minutos los choferes, que continuaban en la Aduana, volvieron para decirnos que por cincuenta dólares podrían liberarnos antes».

Como consecuencia de esta situación, los profesores que guiaban la excursión presentaron a los funcionarios una carta que les había sido entregada por la cónsul María Chiarino para que no tuvieran dificultades en el paso por la frontera. De cualquier forma fueron obligados a pagar «cincuenta reales, además de confiscarnos cuatro botellas de dos litros de refrescos y paquetes de galletitas que pertenecían al servicio del ómnibus de la empresa Trans Macedo, en la cual viajábamos». Luego del «pago», otros dos funcionarios que se presentaron como de Vigilancia Sanitaria subieron al ómnibus y «rasgaron cajas, hicieron daños innecesarios, capturando paquetes de galletitas y barras de chocolate. Fueron de una violencia digna de dar envidia a cualquier militar en la época de la dictadura vivida en nuestros países en los años 70″.

Un regreso violento

Después de pasar seis días en Uruguay, los estudiantes vivieron la más violenta de todas las coimas sufridas en la aduana de nuestro país, nuevamente presenciada por Olivera, jefe de la Oficina de Turismo en el paso de frontera. En este caso, el reclamo fue hecho por los funcionarios de la Dirección Nacional de Transporte que cumplen servicio en la frontera, quienes señalaron que la lista de pasajeros era de 31 nombres pero viajaban treinta. Por esa razón un hombre de apellido García, acompañado por los funcionarios Alvaro Guichón y Robert Acosta, les dijo que recibirían una multa de 12.000 dólares.

Luego de estar detenidos durante dos horas –sin pagar la multa–, los estudiantes reunieron 300 dólares que entregaron a los funcionarios, «además de seis embalajes de dos litros de Coca Cola que sería servida en nuestro viaje de regreso a Brasil. Cuando el funcionario de Aduana, de apellido Barreto, percibió que llevaríamos esta ‘extorsión’ al conocimiento de las autoridades uruguayas, llamó a uno de los profesores a un lado y le pidió que separásemos el reclamo del personal de Aduana con el ‘bando’ de la Dirección de Transporte».

Para los estudiantes brasileños, «estas dos amargas experiencias vividas por nosotros en dos años consecutivos nos desaniman a continuar emprendiendo cualquier otro viaje, sea de intercambio o aun de placer, a ese país que tanto admiramos. Estas actitudes por parte de funcionarios sin ningún escrúpulo deshonran y avergüenzan la buena imagen del pueblo uruguayo».

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