Retomando la iniciativa de abril

«Parece impensable que ciudadanos que no se sienten cómodos en ver y sentir al FA a través de los sectores, se incorporen a la fuerza política que ellos quieren transformar. Sólo con el planteo de un partido de nuevo tipo, democrático, con corrientes y tendencias que se expresen libremente, puede haber una nueva irrupción de militantes, aunque hoy ese reclamo no se exprese.

Trazar un plan de transformación del FA en un partido –hay poco tiempo para concretarlo antes de las elecciones– debe también tener la generosidad de crear espacios para los más jóvenes, con la perspectiva de que en tres años la edad promedio de la plantilla de dirigentes baje a 50 años de edad. Teniendo en cuenta, además, el imprescindible espacio para las mujeres.

Hoy por hoy, en una fuerza política con cultura de frentismo, la idea de la refundación del FA en un partido parece no tener quien se anime a ello. Pero los grandes cambios que tiene el país por delante, que se están realizando en un nuevo siglo, no se hacen con una fuerza política que tiene artrosis y que no expresa la realidad de las distintas corrientes de pensamiento de la izquierda y el progresismo.

Hoy la historia le reclama al FA una nueva mirada de largo aliento en un mundo y en un Uruguay que no es el de los 70 –entre otras cosas porque ganó la izquierda– y donde la economía, el mundo, los actores sociales y políticos no son lo mismo, ni se expresan de la misma manera.

Mirar lejos, resolviendo el presente, no se puede hacer a través de los expedientes y sin tomar en cuenta las enseñanzas de gobernar. Y esa síntesis parece reclamar la existencia de un partido, al que nadie se anima a proponer». (Raúl Legnani, en LA REPUBLICA, 15/ 04/07).

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