Congreso del Frente Amplio en crisis: actuó y pensó muy chiquito
Como nunca antes había pasado en la historia del FA, la coalición expuso todos sus problemas internos, durante el reciente V Congreso que no pudo resolver la designación de un nuevo presidente de la coalición.
Estamos ante la mayor crisis de la izquierda uruguaya desde que llegó al gobierno en 2005, justo cuando la gestión del presidente Tabaré Vázquez cuenta con el apoyo del 52% de la población, pero al FA sólo lo votaría el 44%. Crisis que se desató 24 horas antes de que el dictador Gregorio Alvarez fuera procesado con prisión.
Ahora será un nuevo congreso, que se realizará en abril del próximo año, el que tendrá que resolver quién suplirá a Brovetto. Nada indica que vaya a cambiar, porque la correlación de fuerzas de abril será la misma que la del 16 de diciembre.
Ante esta realidad, debería prosperar la idea que han lanzado algunos votantes del FA y más tarde la VA, de que la elección del nuevo presidente o presidenta sea por la vía de elecciones a padrón abierto para que participe la mayoría de los frenteamplistas, para que además los candidatos y candidatas puedan presentar sus propuestas para que así no pase, como ocurrió ahora, que nadie sabía cuál era el pensamiento político de Moreira y de los otros nombres que estuvieron en danza en relación a la conducción del FA. El Congreso tuvo como telón de fondo una frase: «Pensar en grande», lo que no pudo ser, se prefirió actuar en chico. Se prefirió seguir pensando y actuando en chico, lo que de continuar estará abriendo el camino para que los partidos tradicionales recuperen el gobierno.
Grave herida
Quizás el mayor acto de gravedad haya sido el mal manejo de la candidatura de Constanza Moreira, destacada universitaria que quedó en medio del fuego cruzado. Hay quienes sostienen que la responsabilidad fue de José Mujica, quien propuso públicamente el nombre de la politóloga sin haber sondeado la posibilidad de su aprobación. Eso llevó a que distintos sectores se hayan opuesto con firmeza a Moreira «porque el Pepe nos la quiere imponer, como nos impuso a Ehrlich». «Nos quiso pecherear», dijo Carlos Baráibar. En cambio, desde el MPP se sostiene que «al único al que se le cayó una idea, nombre, fue a Mujica», mientras que los demás iban a las conversaciones sin ninguna propuesta «seria y en concreto».
El manoseo a Moreira tendrá como consecuencia que se profundice la distancia que existe hoy entre la fuerza política y la academia. Este es el saldo más grave de un congreso que dio lástima.
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