"¿Qué les decimos a nuestros hijos para que no se vayan?"
Canelones
En la noche del pasado jueves, el mencionado organismo de conducción partidario asistió a la sede «Wilson Ferreira Aldunate» de esa localidad canaria, donde tuvo lugar una reunión organizada por una agrupación nacionalista pandense.
La presencia del ex mandatario tuvo lugar en momentos en que las principales empresas de la zona viven serios problemas y corren riesgos de inminentes cierres, aumentan los envíos de trabajadores al seguro de paro y los comerciantes enfrentan serios inconvenientes para continuar con sus actividades privadas.
La carta entregada a Lacalle está firmada por la Intersocial de Pando, organización social compuesta por varios sindicatos de la zona, el gremio de estudiantes del liceo público local, la cooperativa de viviendas «Pancovi» y la comisión de desocupados.
«Ustedes –los integrantes del Directorio– no sólo son la dirección de una de las principales colectividades políticas del país, sino que también forman parte del gobierno de la República, de nuestro gobierno nacional», señala la Intersocial al comienzo de la misiva, a la cual tuvo acceso LA REPUBLICA.
Tras destacar que en los accesos a Pando existe un cartel que reza «Pando-Ciudad Industrial», remarca que «este distintivo fue posible porque a partir de los años 60 en Pando y las zonas aledañas se instalaron importantes industrias: frigoríficos, textiles, peleterías, que junto a las ya existentes Ipusa y Metzen y Sena generaron un impulso social y económico en la zona». De esa forma, «creció la población, el comercio, la construcción de viviendas, los servicios de salud, los centros educativos y los servicios públicos». «Sin embargo, desde hace unos cuantos años vemos que este proceso industrializador no sólo se detuvo, sino que en muchos aspectos ha retrocedido», señala el texto.
Según la Intersocial, «las industrias textiles que en determinado momento ocuparon a más de 800 trabajadores, en el día de hoy la que no está cerrada está trabajando con su mínima capacidad, con un 10% del personal obrero; las fábricas papeleras han reducido el personal y la última tiene importantes deudas en salarios con sus trabajadores; los frigoríficos están cerrados desde antes del problema de la aftosa, con más de 500 trabajadores afuera; Metzen y Sena desde hace años que viene reduciendo el personal y hoy peligra la propia existencia de la planta industrial; la mutualista Cemeco cerró sus puertas y la rama de la construcción está prácticamente parada».
Respecto a los comerciantes, afirma que «además de la recesión, tienen el problema de los hipercentros comerciales. Algunos ya han cerrado sus negocios y otros están tan endeudados que tienen un futuro por demás incierto».
¿Destino inevitable?
«Las consecuencias de este proceso son obvias: miles de desocupados, pobreza extrema, mendicidad, delincuencia, prostitución infantil, emigración, violencia y angustia social», subraya. Resalta que en Pando existen «núcleos de familias, algunas con niños recién nacidos, viviendo todo el día en la calle, cuidando coches, que por otra parte es la única fuente de trabajo que ha crecido».
«Estudios profesionales han revelado que el número de niños desamparados que viven en la calle se duplicó en este último año», revela. «¿Este es el destino inevitable para miles de uruguayos que trae aparejada la modernidad, la globalización y el progreso? ¿Siempre el que paga y sufre las peores consecuencias debe ser el pueblo trabajador? ¿Estamos condenados a vivir como podamos o emigrar aunque no queramos? ¿Qué les decimos a nuestros hijos para que no se vayan? ¿Qué esperanza de futuro les damos para que se queden?», interroga.
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