Productiva sesión. Exposición de la bancada del Partido Nacional sobre la política portuaria

El Senado discutió política portuaria: planteo blanco

Abrió el fuego verbal el gaucho sanducero, con apoyo de moderna tecnología de punta (no de punta y parriba) que permitió a todos, senadores, periodistas y público en las barras, comprender mejor sus argumentos mediante el soporte visual de dos pantallas en las que aparecían mapas, gráficos y cifras, gracias al famoso «power point».

Empezó aclarando que su propósito (y el de todos los expositores blancos que luego se refirieron al tema) no era el de generar enfrentamientos con la bancada oficialista, de ninguna manera; sólo lo animaba el patriótico afán de instalar un debate sobre políticas portuarias y, por consiguiente, políticas de transporte y en definitiva de logística.

Recordó la vocación histórica de Uruguay, el destino natural (y geopolítico) de nuestro país de ser el nexo, la puerta de entrada y salida de la Cuenca del Plata, e insistió en la necesidad de analizar el rol del sistema portuario del siglo XXI de modo tal de dejar de estar de espaldas al continente. Dicha región geográfica cuenta con tres millones cien mil kilómetros cuadrados y en ella habitan más de cien millones de personas (casi nada lo del ojo). «Necesitamos un sistema portuario nacional y al servicio de todo el país y de la región», enfatizó con su voz grave y engolada para agregar: «No se debe hablar de ‘el puerto’ sino de ‘los puertos'», en razón de la importancia creciente del comercio mundial, que crece al doble de la tasa de crecimiento de la producción.

«Uruguay puede llegar a ser la «Bélgica política» o el «Rótterdam portuario» del Mercosur, afirmó con convicción, señalando que es preciso ir más allá de las estrategias meramente extractivas. Al respecto expresó la necesidad de diseñar estrategias de transporte teniendo en cuenta la creciente intermodalidad de los transportes. Según su punto de vista, Uruguay no puede perder la oportunidad de tener un rol protagónico en el mundo actual en virtud de la ventaja geopolítica respecto de Buenos Aires o Río Grande.

Para llegar a esa meta, sostuvo la imperiosa necesidad de una integración pública y privada en materia portuaria y de transporte, herramienta fundamental para el desarrollo del país productivo. Pero lo más importante para el ex intendente sanducero es lograr una política de Estado consensuada en materia portuaria; es necesaria una inversión pública en dragado, libre competencia e igualdad de condiciones, un rol regulador (no explotador) del Estado, descentralización, concesiones y asociaciones público-privadas.

Don Sergio Abreu, hombre versado en cuestiones de relaciones internacionales, reiteró los conceptos vertidos por su correligionario y advirtió de la fragilidad y la vulnerabilidad de nuestro país. Planteó algunos objetivos estratégicos entre los cuales vale destacar el diseño de un «stock de infraestructura de transportes dimensionado con visión nacional y regional», así como abordar la creación de un modelo multimodal en esa área.

José Carlos Cardoso ­supliendo a Lapaz–centró su disertación en la construcción de un puerto de aguas profundas que, como buen rochense, habría de construirse en La Paloma. Recordó los informes positivos sobre el emprendimiento, sobre todo uno muy completo de la Universidad de la República que contempló todos los aspectos posibles de un puerto oceánico. Esta idea de un puerto de ultramar «no es una idea peregrina, pues desde Artigas, pasando por Batlle y Ordóñez hasta Herrera habían señalado la importancia y la necesidad de un puerto en ese lugar», concluyó don José Carlos.

El tema portuario quedó instalado. Vamos a ver cómo sigue la cosa.

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