Calcagno dice que no está bien
La defensa del coronel (r) Carlos Calcagno, quien se encuentra detenido desde el viernes con motivo de un pedido de captura internacional librado por la Justicia de Paraguay, presentó ayer ante el juez Roberto Timbal documentación que avalaría su delicado estado de salud.
Los abogados Germán Amondarain y Julio Suárez Franco entienden que Calcagno no está en condiciones de permanecer recluido en la cárcel especial para militares procesados por violaciones a los derechos humanos, ubicada en la calle Domingo Arenas, en la zona de Manga. Por ese motivo, elevaron al magistrado una copia de la historia clínica y un informe médico elaborado por especialistas del hospital militar que acreditarían que el ex represor, de 67 años de edad, padece serios problemas cardiovasculares, además de sufrir picos de diabetes, entre otras afecciones. La intención de la defensa es que Calcagno pueda aguardar en libertad o en prisión domiciliaria la llegada del exhorto de extradición de la Justicia paraguaya, que lo pretende juzgar por su actuación represiva en el marco de la coordinación realizada por las dictaduras de la región. La solicitud de anular el decreto de detención había sido realizada el viernes al juez Timbal, quien en principio dispuso el encarcelamiento del militar al no contar con documentación que acreditara su estado de salud. Ahora, con los elementos aportados ayer, el juez estudiará el pedido de la defensa.
Diversos documentos contenidos en los llamados «Archivos del Terror», descubiertos en 1992 por el abogado paraguayo Martín Almada, evidencian la participación de Calcagno en la represión coordinada por los regímenes de facto, conocida como el «Plan Cóndor». Según los registros, el militar estuvo vinculado con la desaparición de los uruguayos Nelson Santana y Gustavo Inzaurralde, ambos militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) detenidos en Asunción en 1977. Calcagno habría sido el encargado de trasladarlos a Argentina, revelan los documentos. El mes pasado, entrevistado por Televisión Nacional, Calcagno dijo que el pedido de extradición solicitado por el juez paraguayo Gustavo Santander es una «ridiculez» y argumentó que no hablará de «una misión secreta en un país extranjero».
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