El sindicato de la prensa de Buenos Aires destacó el "silencio" de Clarín y La Nación
El boletín de la poderosa Unión de Trabajadores periodistas de Buenos Aires (Utpba) acaba de publicar un despacho dando cuenta de la renuncia de varios medios de prensa uruguayos a la SIP, a raíz de la designación del ex director de Prensa de la dictadura militar, Danilo Arbilla, como presidente de esa organización que nuclea a numerosos propietarios de periódicos del continente americano. Seguidamente reproducimos el texto del informe de la Utpba.
Dice así:
«Montevideo, 16 de noviembre (ANC-Utpba)
Al menos tres periódicos de la República Oriental del Uruguay renunciaron a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), luego de que esa cámara empresaria regional eligiera como presidente al ex director de Prensa de la última dictadura militar uruguaya y editor del semanario Búsqueda, Danilo Arbilla.
Los medios montevideanos que renunciaron a su participación en la cámara empresaria regional son el matutino La República, la revista Posdata y el vespertino El Diario, que si bien no era miembro pleno de la entidad había formalizado poco tiempo atrás su solicitud de ingreso. Todos anunciaron que no retornarían a la organización hasta tanto Arbilla no abandone la presidencia.
Los medios uruguayos que quedan en la SIP son el diario que fue vocero de la dictadura militar, El País; el diario de la Secta Moon, Ultimas Noticias, y el diario del Opus Dei, El Observador. El semanario Brecha no integra la SIP.
Uruguay sufrió una dictadura militar entre los años 1973 y 1985, que al igual que las demás que asolaron latinoamérica durante los años setenta reprimió a la sociedad, encarceló, asesinó y desapareció a los desidentes, expulsó al exilio a miles de personas, impuso a sangre y fuego el neoliberalismo económico y desató una férrea censura sobre los periodistas y los medios de comunicación.
Un ejemplo de la forma en que se silenciaba a los periodistas en Uruguay ocurrió el 27 de junio de 1973, en un decreto que imponía la censura a los medios de comunicación. En su artículo tercero, el decreto decía:
«Prohíbese la divulgación por la prensa oral, escrita o televisada de todo tipo de información, comentario o grabación que, directa o indirectamente mencione o se refiera a lo dispuesto por el presente decreto atribuyéndo propósitos dictatoriales al Poder Ejecutivo, o pueda perturbar la tranquilidad y el orden públicos».
Durante la gestión de Arbilla en la dictadura, fue asesinado el director del semanario Marcha, Julio Castro, y fueron encarcelados muchos periodistas y escritores, entre los que se encontraban Carlos Quijano y el poeta Juan Carlos Onetti.
También, durante su gestión entre 1973 y 1976, se clausuraron medios de comunicación (14 de los cuales fueron cierres definitivos), se produjeron cientos de allanamientos a las redacciones y se intervino la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), la organización sindical de los periodistas.
También fueron requisadas las ediciones completas de los medios argentinos Mayoría, La Opinión y La Nación (cuyos directivos comparten ahora la mesa con Arbilla en la SIP), y hasta se secuestró íntegra una edición de la revista internacional de cultura «El Correo de la Unesco».
El presidente de la SIP participó, como director de Prensa de la dictadura, del cierre de los diarios La Gaceta de San Ramón (Canelones), Ultima Hora, La Mañana, Ahora, Crónica,
El Popular y Acción, un vespertino que dirigía el actual presidente Jorge Batlle. También cayeron el semanario Marcha (cuyo director falleció años después en su exilio de México) y los periódicos Idealismo, El Faro de Sauce, Ahora, Mensajero, Valdense, 9 de Febrero, Víspera, Darbas, La Idea Nueva, Civismo, Perspectiva.
Poco después de su designación, Arbilla fue agasajado en el Golf Club de Montevideo, una cena a la que estaban invitados los ex presidentes Luis Alberto Lacalle, Julio María Sanguinetti y el actual Jorge Batlle, entre otros. Ninguno de los tres concurrió y los medios locales obviaron explicar que Arbilla había clausurado un vespertino que dirigía Batlle, y que Sanguinetti era también por entonces periodista.
La designación de Arbilla también recibió un pudoroso silencio en la Argentina, donde los diarios porteños Clarín y La Nación obviaron informar sobre el acontecimiento.
Durante la dictadura fueron encarcelados Edmundo Rovira, que murió en el Penal de Libertad; Norma Cedrés, funcionaria de El Popular, que murió en el Penal de Punta de Rieles, mientras que Julio Castro, subdirector de Marcha, es uno de los uruguayos desaparecidos».
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