Exclusión. Dijo que se busca excluirlo de la política y aseguró que también se meterán con su vida privada

Nin denuncia campaña de "enchastre"

Luego de más de una semana que trascendieron las denuncias anónimas contra Nin Novoa y su hermano y secretario Gonzalo Nin, por presunto tráfico de influencias en la compra de armas para el Ejército, el vicepresidente decidió ayer realizar una conferencia de prensa. Dijo que está recabando la mayor cantidad de información posible y que la presentará el próximo lunes ante la Justicia.

Expresó su asombro con lo que denominó «una campaña de ensañamiento» contra su persona porque el tema está en la prensa desde hace una semana.

Advirtió que posee información de que la situación continuará y no ya con informes referentes a su función pública, sino con datos relacionados a su vida privada.

Dijo que fue advertido de que «el periodista Horacio Pintos de El Observador y un fotógrafo» del mismo diario realizaron averiguaciones en Melo sobre el vicepresidente.

«Ingresaron a una propiedad que tenemos con dos hermanos, Fernando y Alvaro, y que está declarada en un proceso cristalino. Pero ingresaron utilizando mentiras, artilugios, engaños y sorprendiendo en su buena fe al encargado a quien le pidieron permiso para obtener la fotografía de un bosque. En realidad querían sacar fotos de una casa que hay en ese predio de la sociedad ganadera ‘Tupambaé’ que explota 437 hectáreas de campo», dijo el jerarca. Reconoció que las obras en la finca las está realizando una empresa de Melo, propiedad de Eduardo Coronel, quien es además proveedor del Ejército. Precisamente en la prensa trascendió que Gonzalo Nin posee el 50 % del capital accionario de una sociedad que comparte con un sobrino de Coronel.

Nin exhibió a la prensa el contrato de obra por la refacción de la construcción, con fecha 8 de febrero de 2007 (ver nota aparte), y dijo que el 16 de febrero hizo la primera entrega de dinero y que los sucesivos pagos se realizaron en julio, setiembre y el pasado 14 de noviembre, todos ellos por transferencias bancarias donde se pagó un total de US$ 27.500.

Subrayó que esto es una actividad que «nada tiene que ver con el tráfico de influencias y venta de armas», porque los que se benefician con el tráfico de influencia «no pagan, en general cobran». También cuestionó que los periodistas de El Observador estuvieron indagando si se encontraba al día con los aportes al BPS. Por ello exhibió los recibos a nombre de «Fernando y Alvaro Nin y otros», que acreditan los pagos al organismo. Asimismo, descartó que la esposa de Coronel se haya desempeñado en su secretaría y también exhibió pruebas de ello.

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