Entrevistado en CX Radio SarandÃ, el vicealmirante retirado dijo que “no todos los integrantes de las Fuerzas Armadas estuvieron (de acuerdo) con el proceso cÃvico-militar. No me corresponde analizar el resto de las armas, pero dirÃa que dentro de la Armada los oficiales que estaban de acuerdo con el proceso eran una minorÃa”.
“Todos los que recuerden los hechos de febrero de 1973 saben perfectamente que la inmensa mayorÃa de los oficiales de la Armada estaban en contra del golpe militar y la consecuente dictadura”, recordó.
“Yo siempre le llamé dictadura porque el diccionario de la Real Academia Española, que es el que marca los cánones de la lengua en que nos expresamos, es muy explÃcito en lo que quiere decir dictadura. Es un gobierno que se hace fuera de los cánones constitucionales de un paÃs. Y cuando se agarra la Constitución, que es nuestra primera ley, y se la desobedece abiertamente –de ahà mi definición de que la dictadura fue el baldón más grande que tuvieron las Fuerzas Armadas– no puede ser de otra manera”, sostuvo.
“Y no puede ser de otra manera cuando el juramento que hacemos como oficiales es traicionado, con la buena o mala intención que sea, eso no importa. La intención de mejorar, de hacer las cosas bien –que debemos coincidir en que tampoco se hicieron bien, porque no se hicieron bien–pero cuando traicionamos la primera ley de la República, evidentemente estamos ante una dictadura”, indicó.
Coates dijo que “en la Armada la dictadura nunca fue aceptada como una cosa buena, ni siquiera como necesaria. Estábamos de acuerdo en que atravesábamos un momento muy difÃcil, donde por primera vez en la República habÃa una sedición, con minorÃas absolutas que pensaban que podÃan imponer su voluntad a la patria por intermedio de hechos de fuerza”.
“Pero tenemos que dividir lo que pasó antes y después (del golpe de Estado). Lo que pasó antes era una cuestión ordenada por el gobierno constitucional de la República y, por lo tanto, era una guerra llevada adelante por las Fuerzas Armadas, que eran las encargadas de hacerlo”.
Consultado sobre si admite la existencia de torturas, respondió: “Me voy a referir estrictamente a la Armada. Cuando Sendic es tomado prisionero por una unidad de la Armada, en el momento que se rinde ante un oficial le pide continuar bajo la custodia de la Armada”.
“La Armada trataba al prisionero con el rigor normal con que hay que tratar a un prisionero, pero antes del golpe no hubo ni torturas ni apremios de ningún tipo”.
Interrogado acerca de si después del golpe hubo torturas en la Armada, afirmó: “En la Armada no me constan”.
“Si el capitán Tróccoli lo admite, habrá que preguntárselo a él. Pero también habrÃa que preguntarle a oficiales que en aquel momento trabajaron en Inteligencia, entre ellos el capitán Alex Lebel, que fue un individuo que utilizaba las técnicas clásicas de interrogatorio, que no son justamente la tortura”.
“Yo no tengo documentado ni no documentado que hayan sucedido torturas”, insistió.
Coates dijo que la posición diferente de la Armada en relación al golpe de Estado, con respecto a las otras dos fuerzas, tuvo como consecuencia que “durante el gobierno militar nuestra institución tuviera problemas”. “Por ejemplo, mientras el Ejército y la Fuerza Aérea podÃan comprar material gastando sumas muy importantes, a la Armada no se le permitÃa comprar el material necesario. En consecuencia, a la salida de la dictadura la Armada tenÃa un gran atraso tecnológico y material que no se pudo solucionar hasta la administración de Lacalle”.
Coates recordó que “durante los 12 años de dictadura nunca admità que estaba de acuerdo con el proceso y tuve lÃos muy serios con oficiales superiores mÃos que me lo exigÃan”.
“Un oficial en particular me exigÃa que dijera que estaba de acuerdo con el proceso y yo le decÃa que si me daba una orden la cumplÃa, pero no me podÃa pedir que pensara diferente a lo que yo sentÃa. No puedo concordar con una cosa con la que no estoy de acuerdo. Eso lo planteé ante los propios oficiales de la Marina”.
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