Incluirá entre 70 y 100 presos en primera etapa; costo mensual de detenidos es de $ 7.059

Interior implementará un plan piloto para rehabilitar reclusos con drogodependencia

La iniciativa se enmarca en una batería de iniciativas que la Secretaría de Estado implementaría para mejorar la situación carcelaria y poder ubicar a Uruguay en un año y medio dentro de las mejores condiciones en América latina.

La población carcelaria que trabaja o estudia se duplicó entre el año 2004 y 2007, la reincidencia de los liberados por la Ley de Humanización fue de sólo un 18% frente al histórico 60%, la implementación de un Protocolo para la actuación en las requisas, la incorporación de nueva tecnología para detectar drogas, la creación de un centro penitenciario de «alta seguridad» con cuarenta plazas, la ampliación de las penas alternativas incorporando la posibilidad del monitoreo electrónico, son algunas de las ideas esbozadas por Tourné el jueves 8 en la Comisión de Seguimiento Carcelario de la Asamblea General (ver nota aparte).

El Ministerio del Interior reveló también que la erogación por cada recluso privado de la libertad asciende a $ 7.509 incluido la seguridad policial.

«Inauguramos un nuevo proyecto porque tenemos una nueva realidad carcelaria que no podemos ignorar y que nos preocupa mucho: un alto número de jóvenes primarios con dependencia de narcóticos, mayormente pasta base», explicó la jerarca.

Por esa razón, «instrumentamos junto al Mides, a la Jefatura de Policía de Montevideo y al CNR una experiencia piloto que trabaja en módulos donde se van a atender las dos puntas del problema: la reclusión y la rehabilitación después de haber cometido un delito, y la dependencia. Vamos a empezar con una experiencia piloto, con aproximadamente unos setenta o cien reclusos, que irán siendo diagnosticados por un equipo técnico en el octavo piso de Jefatura, que estará a nuestra disposición».

Explicó el mecanismo: «Los van a diagnosticar para ver la factibilidad de una rehabilitación en los reclusos o reclusas afectados por la dependencia a la droga. Van a estar allí aproximadamente seis meses, obviamente controlados, vigilados, por un equipo multidisciplinario. Luego van a pasar a un ala especial del CNR, ubicado en el ex Hospital Musto. Allí se va a seguir trabajando en ambas patas, la social y la de dependencia».

«Y cuando por parte de los equipos técnicos se considere que el recluso está en condiciones, pasará al programa CNR, directamente a la inclusión laboral. Este es un inicio porque tenemos mucha gente en estas condiciones», afirmó Tourné.

Estimó que «si es necesario, si la experiencia da resultados habrá que buscar los recursos económicos necesarios para ampliar este proyecto».

 

Grupos de apoyo

Tourné dijo estar entusiasmada con una idea que «no cuesta demasiado dinero y es algo muy bueno. En Suecia, a instancias del propio Estado, se estimuló a los reclusos liberados con buena trayectoria y con una muy buena rehabilitación para que formaran grupos de apoyo. Se trata de una metodología parecida a la de Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos. Todos los presos conocen el número de teléfono de la fundación, cuyo nombre es KRIS. Sé que estoy hablando de un país como Suecia y mi idea no es copiar el sistema».

La asesora ministerial María Noel Rodríguez también se refirió al punto: «Quiero decir que tuve la oportunidad de estar en Estocolmo con los dirigentes de la organización KRIS, que significa Criminales de Retorno a la Sociedad. Les aconsejo buscar esta organización en Internet; verán que está integrada por todos los países nórdicos y que es una experiencia increíble». *

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