El "Goyo" tras las rejas: "Me enteré por la prensa"
Gregorio Alvarez aseguró ayer haberse enterado del pedido de procesamiento en su contra a través de la prensa. Alvarez declaró a distintos medios, entre los que se encontraba LA REPUBLICA, que no sabía nada y se negó a hacer declaraciones.
La espera había dado resultados. Al ver a los periodistas, lo primero que pidió fue que «no le rompan el árbol». Un camarógrafo, al no tener el ángulo adecuado para filmar, pisaba sin intención la raíz de uno plantado en la vía pública. Tal vez, «su» árbol.
El «Goyo» Alvarez, vestido con camisa y gorro a cuadros, regresaba a su casa del Parque Batlle, al volante de su automóvil.
Lo acompañaba su mujer, quien al principio lucía una amplia sonrisa dibujada en el rostro y unos lentes oscuros (aquellos Ry Ban). Segundos después, la sonrisa se desvanecía. El «Goyo» tampoco sonrió. O perdió la sonrisa. Se negó a hablar. Su boca se llenó de parquedad. Su estilo. Sólo admitió que se enteró por la prensa. Poco antes, la fiscal Guianze había pedido su procesamiento con prisión. El «Goyo» llegaba a su hogar. La justicia también.
Había sol y mucha paz en la calle Campbell. El dictador bajó del automóvil y abrió la reja de su propiedad protegida. El momento llegó. Al cerrar el portón, se aferró a uno de los fierros. Y el fotógrafo no perdonó.
Anteriormente, LA REPUBLICA habló con vecinos de la zona. «Yo particularmente no veo nada raro, no tiene guardia, pero con la prensa tuvo problemas, con programas de televisión y algunos fotógrafos», dijo uno de ellos.
Ante los gritos de la gente, que no siempre lo identifica, aseguró que el «Goyo» no responde. «Es difícil de reconocer, sale medio camuflado, se pone gorro y se tapa un poco la cara». A pesar de los silencios, los medios, entre ellos LA REPUBLICA, lo abordaron al bajar de su automóvil, donde se registró el siguiente diálogo:
Periodista: -¿Qué tiene para decir sobre el pedido de procesamiento?
Alvarez: -No sé nada, me entré por la prensa.
P: -¿Qué piensa de esto?
A: -Me reservo, no sé nada todavía.
P: -Usted la semana pasada negó todo.
A: -No hago declaraciones.
P: -Usted era el comandante en jefe del Ejército ese año.
A: -¿En qué año?
P: -En 1978. ¿Era, sí o no?
A: -Sí.
P: -¿Usted no sabía nada de lo que estaba ocurriendo, me refiero concretamente a los traslados clandestinos?
A: -¿Usted dice que hubieron aviones?
P: -Según la investigación de la Justicia hubo una serie de operativos de traslados.
A: -¿De qué Justicia?
P: -De la Justicia uruguaya, Alvarez. Entre febrero y agosto de 1978, cuando usted era comandante en jefe del Ejército, ¿se hacían en su desconocimiento estas operaciones?
A: -No tengo declaraciones para hacer.
P: -¿Qué siente ante este pedido de procesamiento? Una sensación suya le pido.
A: -No, no le voy a dar. *
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