Debate en la Vivian Trías

Castillo: El FA ganó la elección pero no derrotó a la derecha

La confrontación entre la teoría y la práctica de la izquierda uruguaya en el gobierno, es decir, la confrontación entre el programa de gobierno del FA y el accionar diario de su gestión gubernamental, marcaron el jueves las pautas de un encuentro del que participaron la politóloga Constanza Moreira, la subsecretaria del Mides, Ana Olivera, y el secretario general del PIT-CNT, Juan Castillo.

La politóloga Constanza Moreira afirmó que el gobierno del FA no confrontó la teoría y la praxis a partir de 2005, sino que la «experiencia del gobierno municipal» brindó una acumulación «de praxis que le permitió testear teorías» como «la descentralización».

La izquierda, sin embargo, «no llega muy bien parada» al gobierno nacional porque en la década del 80 «el pensamiento conservador ganó terreno» y «quienes ejecutaban las políticas» lo hacían dentro de los marcos referenciales del Banco Mundial, el FMI y el BID, organismos que influenciaron la política uruguaya también durante los 90.

El Uruguay conformó, por tanto, un modelo de acumulación capitalista «fuertemente excluyente, que produce desigualdad», «el país de la vaca, como lo llama Jorge Batlle», que generó diversos problemas.

El crecimiento explosivo de la pobreza ante cada crisis económica «se debe a la desigualdad», por lo que la izquierda tiene que «concebir un modelo económico capitalista que pregone la igualdad», afirmó Moreira.

La politóloga estimó que, en base a estos parámetros, ningún proyecto de izquierda puede ser «neutro» al capital y debe convocar a un pacto nacional, «porque no todos los empresarios son iguales».

El Panes es «la política más universalista de todas las que se han implementado» desde la asunción del gobierno, pero combate los problemas de la pobreza y «no podemos pedirle que combata la desigualdad».

 

Teoría y realidad

La subsecretaria del Mides, Ana Olivera, aseguró que «ningún programa se plantea al detalle las políticas a realizar», porque muchas veces en la confrontación teoría y práctica, «las expectativas superan la realidad de ejecución».

El primer gobierno del FA a nivel departamental tuvo que «adaptar la propuesta teórica a la realidad», porque el desarrollo de la gestión implicó que este se encontrara con diversos obstáculos impensados, como la «resistencia» de los propios funcionarios a los cambios y la necesidad de que la IMM «asumiera y profundizara» políticas sociales que no le correspondían. La propia creación del Mides se decidió en «la práctica concreta», porque el Programa del FA no tenía un concepto claro de cómo se concentrarían las políticas sociales. La cartera debió adaptarse a una «realidad que superó las expectativas» porque la «profundidad de la exclusión superaba lo que pensamos», y por eso algunas de las medidas del Mides «ustedes no las van a ver porque se basan en la realidad concreta».

El dirigente sindical Juan Castillo aseguró que el triunfo electoral del FA en 2004 fue «una gran victoria sobre la derecha, pero no la hemos derrotado», por lo que la lucha se da dentro de «nuevos parámetros».

El gobierno del FA no conquistó el socialismo y «sigue habiendo explotación y lucha de clases», pero «no se puede hablar con facilidad de que es lo mismo que antes», aunque tampoco se puede caer en el seguidismo. El movimiento sindical debe tener una «participación crítica» dentro de este proceso, tener «objetividad», poder «apoyar y criticar sin miedo», enfatizó Castillo. Las clases dominantes, «la oligarquía, la rosca financiera, siguen teniendo el poder» porque «cuadros funcionales a la derecha» continúan ejerciendo «su poder» dentro de los ámbitos burocráticos del aparato estatal.*

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