Brasil también podría ser un futuro comprador

Con la gasificadora, Uruguay podría venderle a Argentina 22 millones de m3 de gas por día

Uruguay firmó hace escasos días un Convenio Energético que apunta directamente al compromiso de trabajar conjuntamente para la construcción de una lenta de regasificación en suelo oriental. El tema viene siendo objeto de estudio entre las autoridades energéticas argentinas, Enarsa, Ancap, UTE y las autoridades ministeriales de nuestro país. El proyecto avanza, los estudios se profundizan y ya se han integrado como firmes interesados Petrobras y British Gas, las que han realizado sendas presentaciones sobre el tema.

Ambas están construyendo ya varias gasificadoras, la primera en Brasil y la segunda en Chile y diversas partes del mundo, además de contar con numerosas plantas de licuefacción de gas en distintos puntos del planeta (por otra parte ya es socia de Ancap en el Gasoducto Cruz del Sur junto con Pan American).

Se podría afirmar que uno de los puntos de inflexión para la concreción de este proyecto se produjo cuando el gobierno argentino manifestó su entusiasta adhesión al mismo.

Quedaba asegurado, pues, para esta inversión, un comprador fuerte.

A mediados de este año, en una conferencia en el Centro de Estudios de Asamblea Uruguay, Rey recordaba la existencia de tres gasoductos que nos unen con Argentina, lo cual simplifica las cosas, ya que hay que olvidarse de la eventualidad de inversiones extra en gasoductos.

Entre Paysandú y Colón, Ancap es el operador de un caño de 10 pulgadas con capacidad de transportar 500.000 metros cúbicos por día. UTE cuenta con otro caño, de 12 pulgadas, a pocos km en Casablanca que iba a abastecer una planta generadora de energía que nunca se construyó, con capacidad diaria de transporte de 3 millones de metros cúbicos. Por último, el gasoducto Cruz del Sur, que une a Punta Lara con Montevideo y cuyo operador es British Gas, con 24 pulgadas y una capacidad de 18 millones de metros cúbicos.

Es decir, hay infraestructura suficiente para abastecer a Uruguay, Capital Federal y Gran Buenos Aires.

Rey destacó que Ancap y UTE también habían firmado un memorando con Petrobras con el fin de «analizar la viabilidad técnico-económica de un proyecto de instalación de una planta de regasificación de gas natural licuado, GNL», y British Gas hizo otro tanto, lo cual fortalece el proyecto e incorpora un ingrediente importante: la presencia de capitales privados.

El jerarca destacó como beneficios directos del proyecto la diversificación de fuentes de suministro de gas natural, ya que hoy dependemos de Argentina. Esto conlleva poder contar con una mayor seguridad energética para el país que permitiría abastecer con certeza a las Centrales de Punta del Tigre y La Tablada (previa una reconversión) y planificar la construcción de una nueva central de base de ciclo combinado para el futuro mediato.

También subrayó que una planta de este tipo «requiere una Terminal marítima de aguas profundas, ya que los barcos de transporte son de gran calado».

Pero también advertía que se trata no sólo de una obra cara, sino que se debe contar con un mínimo de 4 años para contar con ella, a la vez que los contratos de suministro deben ser de largo plazo (para abaratar el producto pero además atender la particularidad de apuntar a la diversificación de proveedores apelando a proveedores extrarregionales).

Finalmente, se refirió a otras ventajas, como el hecho de que Uruguay se transformaría en exportador de gas natural y ello acarrearía inmediatamente el aumento de inversiones y empleo, así como el desarrollo tecnológico en el país.

 

¿Y Brasil por qué no?

Tradicionalmente, se ha afirmado que la primera etapa es contar con el gas y que ello implica necesariamente que Argentina nos compre gran parte de la producción diaria.

Sin embargo, desde el año 2006, la cartografía especializada en energía en el mundo apunta que un gasoducto entre Montevideo-Rivera-Uruguayana-Porto Alegre forma parte de una de las obras a nivel continental que están a estudio.

Ello explica el interés que en todo momento ha demostrado Petrobras por el proyecto de la Planta Regasificadora en suelo uruguayo.

Es más, el subsecretario de Industria y Energía, ingeniero Martín Ponce de León, reconoció a LA REPUBLICA la semana pasada que estaba llegando de Brasil donde, entre otras cosas, se había estado hablando con autoridades de Petrobras y del Ministerio de Energía sobre el asunto.

«Al contar con una planta regasificadora, aseguramos a las dos empresas distribuidoras de gas natural de nuestro país (donde Petrobras es socio mayoritario) un suministro seguro. Pero incluso estuvimos hablando de la posibilidad de realizar conexiones en nuestra frontera norte con los gasoductos de ellos, lo cual nos abre la posibilidad de generar interconexiones de ida y vuelta y, a la vez, para ellos, fortalece la posibilidad de hacer llegar el gas al sur de su país cuando así lo deseen». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje